Passivhaus o cómo diseñar y construir una casa energéticamente eficiente

Nuestra preocupación por el planeta ha crecido exponencialmente, en poco tiempo, y todas aquellas medidas y acciones que debíamos haber aplicado hace unas cuántas décadas, las estamos descubriendo y ejecutando ahora con urgencia para, entre otros difíciles propósitos, reparar los graves daños que ya hemos causado.

Frente a este panorama, todos hemos oído ya hablar de las medidas para reducir emisiones, ahorrar energía, incrementar la reutilización y reciclaje de envases o residuos… Aún así, quedan muchos problemas por solucionar, conocidos y pendientes de conocer, para saldar nuestra enorme cuenta con el planeta.

Palacio de Congresos de Vitoria-Gasteiz.
Primera certificación Passivhaus XXL en España.

El consumo de energía de nuestras casas es uno de esos grandes problemas eternos que, a pesar de contar ya con soluciones viables y una directiva de aplicación inminente, requiere de cambios drásticos en nuestra manera de entender la arquitectura, la construcción, la edificación, la sostenibilidad y el consumo diario de energía en nuestros hogares.

La hipoteca energética de nuestros mayores, de la gente joven que quiere independizarse, de las miles de familias de nuestro país es tan dura e insostenible como la financiera. Ambas, en muchos casos, son inevitables y acrecientan el problema más latente de nuestra sociedad.

Numerosos países europeos, con el objetivo encontrar soluciones, de fomentar la eficiencia energética y alcanzar el cumplimiento de los objetivos marcados en la directiva, han adoptado normas del estándar Passivhaus o casa pasiva.

¿Qué es una casa pasiva o Passivhaus?

Imagen renderizada de la vivienda Casa Moni (Valladolid)
Arquitecto: Vanessa Ezquerra – Construcción: Medgon / Searsaga

Passivhaus es un estándar de construcción de baja demanda energética que logra el confort térmico tomando medidas pasivas sobre el aislamiento, la recuperación de calor, el uso de energía solar y de fuentes de calor internas. Dicho de otro modo, el propósito de una Passivhaus es optimizar la demanda de calor y reducir la perdida de energía para alcanzar el confort térmico y un consumo energético casi nulo.

Los principios fundamentales de las casas pasivas son la orientación, el aislamiento, la ausencia de puentes térmicos, la carpintería, la alta hermeticidad y la ventilación con recuperación de calor.

Estamos acostumbrados a pensar en numerosas formas de calentar o enfriar la casa que hemos alquilado o comprado manejando el coste y el tiempo para mantener una temperatura constante. Pero en menor medida pensamos en la hermeticidad, en los cerramientos, en la ventilación o en la propia orientación de esa casa para mantener esa misma temperatura. De hecho, obviamos todos estos puntos porque pensamos que un alto nivel de confort solo es posible con fuentes externas de calor o frío.

¿Podría alguien vivir en una casa sin calefacción y con una temperatura exterior por debajo de los cero grados?. Bajo el concepto de construcción Passivhaus no solo es posible sino que además es más saludable, eficiente, cómodo y ecológico. Precisamente escribo estas líneas en esa misma situación y con mucha dificultad soy capaz de explicarlo en pocas palabras. Espero sirva este post para ello.

La casa de conservación Saskatchewan

Para identificar los orígenes del concepto Passivhaus tenemos que remontarnos a la década de 1970, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) aumentó el precio del crudo y se produjo la primera crisis del petróleo. Canadá fue uno de los países afectados ya que el petróleo era la principal fuente para calentar los hogares.

En Saskatchewan, provincia central de Canadá, muchos ciudadanos se quejaron de esta situación y reclamaron una solución para reducir los costes de energía. El gobierno solicitó al Consejo de Investigación de Saskatchewan (SRC) diseñar y construir una casa solar.

Casa de conservación de Saskatchewan
Fuente: https://www.greenbuildingadvisor.com/article/forgotten-pioneers-of-energy-efficiency

Uno de los miembros del comité creado para cumplir con el cometido era el ingeniero ambiental Harold Orr, pionero en el concepto «green building» y en la construcción de viviendas energéticamente eficientes. Sus aportaciones fueron fundamentales para entender el nuevo paradigma basado en una deducción bastante razonable sobre las placas solares: cuesta más almacenar y servir la energía para calentar una casa que reducir la demanda de esa energía aislando de forma inteligente y evitando al máximo las perdidas.

En esa misma época Gene Leger, un constructor de Massachusetts, construyó una casa similar cumpliendo con la misma premisa de la casa de Saskatchewan. Ambas demandaban muy poca energía, estaban aisladas y mantenían una temperatura estable al evitar las infiltraciones de aire.

La hermeticidad y los test de estanqueidad

Imagina que insuflas aire a tu casa o lo extraes como si fuera un globo. Lógicamente todas las perdidas y puntos de fuga del aire los podrás identificar rápidamente. Incluso en tiempo real, con una cámara termográfica, puedes ver infiltraciones inapreciables que rompen con la envolvente y no facilitan la conservación del calor.

Blower Door Test

Si todo está correctamente sellado y esa envolvente ha sido respetada y mantiene sus propiedades aislantes, cumpliremos con el principio pasivo. Para medir la hermeticidad y conocer las posibles perdidas de aire, se realiza el test de estanqueidad o ensayo Blower Door.

Después de cerrar ventanas, puertas, sellar rejillas de ventilación y colocar el ventilador en la puerta principal, se realizan los test de sobrepresión (entra aire) y depresión (extraer aire). La medición del número de renovaciones de aire por hora debe ser inferior a 0,6 para superar la certificación Passivhaus.

El sistema de ventilación

Una vez que la vivienda está aislada tenemos resuelto la hermeticidad pero no la renovación del aire. Al igual que sucede con un termo de café, podemos conservar el calor durante mucho tiempo pero necesitamos renovar el aire. Passivhaus recomienda hacerlo con ventilación mecánica y un recuperador de calor.

A partir de una única entrada de aire y una salida, se establece un circuito de rejillas en toda la casa, recogiendo el aire viciado de las zonas húmedas (cocina, baños) e introduciendo aire limpio en las zonas secas. Todo este flujo de aire es controlado por un recuperador que guarda el calor que es expulsado y se lo entrega al aire limpio que entra, logrando así hasta un 95% de recuperación. Así es como se consigue que la casa mantenga una temperatura constante con un movimiento de mas/menos 1 o 2 grados.

Con esta renovación, minuto a minuto los 365 días del año, las casas pasivas cuentan con una calidad de aire muy saludable, sin corrientes ni cambios bruscos de temperatura.

Certificación Passivhaus

Después de la aventura de Saskatchewan y Massachusetts, las aguas volvieron a su cauce y los precios del petróleo volvieron a estabilizarse. La presión económica de las familias disminuyo y el interés por la eficiencia energética se fue diluyendo. Sin embargo, los avances logrados hasta la fecha sirvieron para que investigadores de Estados Unidos, Canadá, Suecia, Dinamarca y Alemania, continuaran con el reto de lograr la eficiencia máxima y, en consecuencia, la búsqueda de alternativas para reducir el consumo de energía.

En Alemania, concretamente en la ciudad de Darmstadt, volvió a surgir el interés por llevar a cabo la construcción experimental de viviendas que redujeran las perdidas de calor e hicieran innecesario un sistema de calefacción. Los profesores Bo Adamson y Wolfgang Feist estudiaron en 1988 el concepto de casa pasiva en China e intentaron ponerlo en funcionamiento en Europa. Así es como construyeron oficialmente, en 1990, la primera casa Passivhaus.

Passivhaus Darmstadt Kranichstein
Fuente: http://www.passivhaustagung.de

En 1996 el profesor Wolfgang Feist fundó el Passivhaus Institute para liderar la investigación, el desarrollo y la innovación de casas pasivas. Igualmente iniciaron un proceso de certificación para garantizar el buen uso del concepto y asegurar la validación internacional de edificios eficientes energéticamente. Gracias a ello, hoy por hoy no es lo mismo «una construcción bajo estándares Passivhaus» que «una construcción con certificación Passivhaus». Toma nota de esta diferencia.

Diseño de casas pasivas

Uno de los grandes mitos que ha desaparecido con el tiempo es considerar a las casas pasivas poco atractivas o con escasas posibilidades arquitectónicas.

Como señalaba al principio, Passivhaus es un concepto no una forma específica de construcción. No hay restricción de materiales, de estructuras o de propósitos. Actualmente existen casas unifamiliares, edificios públicos y privados de todo tipo que han superado las pruebas de certificación.

Edificio Thermos. Pamplona. Primer bloque de viviendas Passivhaus en España

En cualquier caso, si el diseño es una forma de resolver problemas, de tratar de mejorar la vida de las personas, en las casas pasivas encontramos el ejemplo más vivo. Un estándar de construcción que es eficiente, sostenible, ecológico y tremendamente funcional.

Los beneficios de una solución Passivhaus son enormes y no por ello estamos hablando de una construcción con costes adicionales. Con conocimiento y formación del estándar, existen muchas posibilidades de evitar inversiones extra o, muy al contrario, de aplicar estilo propio y un diseño con mucha personalidad.

Idai Nature. La Pobla de Vallbona (Valencia)

Los materiales, la tecnología y el buen hacer de los arquitectos y constructores puede ayudarnos a luchar contra el cambio climático, facilitar y mejorar la planificación y renovación urbana, así como alinearnos con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de la ONU.

Ahora, cada vez que veo construcciones posteriores a 1970, edificios emblemáticos, con una estética poderosa y convertidos en referentes e iconos de la arquitectura, me hago la misma pregunta que me haría si tuviera que comprarme un coche: ¿Cuánto consume?.Si la respuesta a esa pregunta es satisfactoria, entonces sí, adoremos las formas, la estética, el buen uso de los materiales y los espacios…

Nuestro consumo, nuestra demanda de energía, es el principio del fin del cambio climático. El futuro son edificios de consumo casi nulo que cuidan y respetan nuestro entorno.

Del Big Data al Data Quality. La gestión de la calidad de los datos

El uso de datos está presente en casi todas las actividades o tareas de cualquier organización o compañía y se ha convertido en el gran recurso o activo en todos los ámbitos de la vida. Cada decisión a nivel operativo, táctico y estratégico se basa en grandes volúmenes de datos que son procesados y analizados desde diversas fuentes y con usos muy variados.

Foto: Pankaj Patel

La explosión de datos es imparable y todos estamos ya familiarizados con el concepto Big Data, el cual ha venido acompañado de cientos de tecnologías, herramientas o procesos que han permitido, entre otras cosas, la organización, administración o manipulación de enormes repositorios para ponerlos al servicio del negocio.

En esta línea, algunos de los beneficios que se pueden obtener al organizar y gestionar los datos también están claros.Comprender mejor las necesidades de los clientes, mejorar la calidad de los servicios ofrecidos, mejorar la planificación y la previsión o incluso predecir y prevenir riesgos. Estos son algunos de esos beneficios que, a su vez, llevan implícitos la propia evolución que estamos viviendo de disciplinas orientadas a la Inteligencia Artificial.

Sin embargo, para alcanzarlos y generar valor a partir de las soluciones basadas en Big Data y AI, es imprescindible tener en cuenta el significado y calidad de los datos, así como comprender su contexto de uso.

Nuevos retos en la era del Big Data

Hubo un tiempo que las organizaciones y grandes compañías utilizaban los datos generados única y exclusivamente a partir de sus propios entornos y sistemas. Los productores de datos eran, en su mayor parte, los mismos que los consumían y su calidad no representaba un problema.

Descubrir información que fuera relevante, y que permitiera tomar decisiones a partir de una gran cantidad y variedad de datos, puede que llevara tiempo pero no dejaba de ser una tarea más a conseguir para lograr la ansiada ventaja competitiva.

Ahora, los datos recogidos y analizados, provienen de una mayor diversidad de fuentes con tipologías muy variadas y estructuras más complejas. A su vez, el número de productores y consumidores de datos ha crecido y la diferenciación entre estos y otros perfiles de usuario puede ser mayor. En consecuencia, determinar la calidad en orden a la necesidad de cada uno de ellos implica más esfuerzo y recursos.

Añadimos más variables a este planteamiento. ¿Cuáles son las características que definen la calidad para un usuario determinado?. Si un data scientist está trabajando sobre un modelo predictivo con los datos de los clientes, puede que la precisión le parezca más importante que el volumen o la máxima actualidad de esos datos. Si por el contrario, es el departamento comercial el que está lanzando una oferta y requiere de esos mismos datos, no será tan importante la precisión o exactitud como la accesibilidad o la pertinencia de los mismos.

Para el departamento de contabilidad, la fecha de nacimiento del cliente no es un campo obligatorio. Ante su ausencia, ellos consideran que los datos de ese cliente no son de mala calidad. Pero marketing considera ese campo clave, así que dicho departamento puede valorar que los datos de contabilidad no tienen calidad.

Aun más, el trabajo de un equipo médico puede verse seriamente comprometido si los datos que utiliza son imprecisos, inaccesibles, irrelevante o incompletos.

Por tanto, la calidad de los datos puede ser definida por su valor de negocio, por objetivos concretos o por las prioridades que marque la propia organización. Pero en todo este planteamiento se demuestra también que los usuarios son un componente clave en la definición que se haga de esa calidad.

Alcanzar una calidad de datos óptima, hacerlo en un plazo de tiempo razonable y con un volumen de datos en continuo crecimiento se convierte en un desafío difícil de afrontar.

Ahora bien, definir y mejorar de forma continua la calidad de los datos tampoco es un objetivo que pueda quedar aislado ni relegado a un grupo de personas, departamento/s o tecnología.

Como señala Gartner, este desafío afecta a organizaciones de todos los tamaños y puede destruir el valor del negocio o producir perdidas pocas veces valoradas en los resultados de las compañías.

Data Quality

La calidad de los datos o Data Quality es un area de trabajo e investigación que comenzó en la década de los 90, con el rápido crecimiento de las tecnologías de la información y la comunicación.

En la década anterior la preocupación había estado centrada en la calidad misma de los productos y en el grado en el que sus características y funcionalidades cumplían con los requisitos. Fue una época en la que se consolidó la definición ampliamente aceptada de calidad como conformidad con los requisitos.

El trabajo de Joseph M. Juran da buena cuenta de esa búsqueda constante de la calidad y satisfacción del producto e incorpora una nueva y sencilla definición: adecuación al uso (fitness for use). Esta definición ha sido ampliamente utilizada en la literatura sobre Data Quality y constituye un buen punto de partida para evaluar hasta qué punto los datos sirven para los fines o necesidades de los usuarios.

El grupo Total Data Quality Management del MIT University, liderados por el profesor Richard Y. Wang, dio continuidad al trabajo de Juran y llegó a definir un conjunto de atributos o dimensiones para medir y gestionar la calidad de los datos. Categorías útiles cuya evaluación puede ser automatizada para valorar la idoneidad y adecuación de los datos en orden a objetivos de negocio o necesidades de los usuarios.

Dimensiones de la calidad del dato

Wang y Strong (1996) en su artículo Beyond Accuracy: What Data Quality Means to Data Consumers (PDF) proponen una división en 4 categorías con un total de 15 dimensiones:
Intrínseca: Los valores de los datos se ajustan a los valores reales o actuales.
Dimensiones: Credibilidad, exactitud, objetividad, reputación.
Contextual: Los datos son aplicables (pertinentes) a la tarea del usuario del dato.
Dimensiones: Valor añadido, relevancia, pertinencia temporal, completitud, cantidad de datos.
Representativa: Los datos son presentados de forma inteligible y clara.
Dimensiones: Interpretabilidad, facil de comprender, consistencia representacional, representación concisa.
Accesibilidad: Los datos están disponibles o es posible acceder a ellos.
Dimensiones: Accesibilidad, seguridad de acceso.

Dimensions of Data Quality

Estudios posteriores han ido modificando esta clasificación y el listado de dimensiones que engloba. En 2013 Dan Myers hizo un estudio comparativo y propuso una nueva lista (Conformed Dimensions of Data Quality) evitando conflictos terminológicos y buscando la comprensión y la estandarización.

Algunas organizaciones como la Data Administration Management Association (DAMA) o Data Warehousing Institute (TDWI) han aportado sus propias clasificaciones y definiciones, llegando a un total de 6 dimensiones fundamentales para la gestión de la calidad del dato (PDF). Serían las siguientes:

  • Exactitud (Accuracy): Se mide el grado en el que los datos representan correctamente el objeto del mundo real o un evento que se describe.
    Ejemplo: La dirección de envío de pedidos a un cliente en la base de datos de clientes es la dirección real.
  • Completitud (Completeness): El grado en el que el dato tiene el valor esperado y cumple con los requerimientos marcados. Si un dato es opcional no debe considerarse para lograr el 100% de completitud.
    Ejemplo: Podemos establecer que los clientes tendrán sus datos completos si hemos registrado su nombre, primer apellido, segundo apellido, número de identificación, e-mail, dirección, código postal, ciudad y país. El segundo nombre será opcional.
  • Consistencia (Consistency): Mide si los datos están libres de contradicción y tienen coherencia lógica, de formato o temporal.
    Ejemplo: Para un cliente determinado tenemos ventas registradas pero no nos consta ninguna orden de pedido.
  • Pertinencia temporal (Timeliness): Mide el grado en que los datos están disponibles cuando se requieren.
    Ejemplo: Para la asignación de habitaciones en un hotel, la recepción debe contar con el número actualizado de habitaciones disponibles en el momento de registrar la llegada del cliente.
  • Unicidad (Uniqueness): Cada dato es único. Con esta dimensión se busca corregir la duplicidad inesperada en nuestros dataset.
    Ejemplo: En nuestra base de datos podemos tener dos clientes que se registraron como «Fran García» y «Francisco Juan García», siendo la misma persona pero sólo el último contiene todos los datos completos.
  • Validez (Validity): Medir si un valor se ajusta a una regla de negocio o a un estándar preestablecido en cuanto a formato, tipo de dato, valores posibles o rangos especificados.
    Ejemplo: En el seguimiento de entrega de un pedido, la última actualización es posterior a la hora actual. Dan Myers expone este caso en su blog explicando que si existiera una regla de negocio que indique que las actualizaciones no pueden producirse en una fecha y hora superior a la actual del sistema, este problema no se hubiera producido.

Todas estas dimensiones son atributos que no representan la calidad real de los datos. Una compañía con buena calidad de los datos no es necesario que cumpla, por ejemplo, con el 100% de completitud o de unicidad de los datos.

La calidad viene dada por cómo alineamos los requisitos de datos de negocio con los niveles de cada una de estas dimensiones.

Incluso es posible que los datos que estaban completos para un proceso dado, en un proceso futuro pueden estar incompletos o requieran de un nuevo planteamiento desde negocio.

Los procesos de negocio y los casos de uso que se vayan definiendo exigen una mejora continua de la calidad.

Diseño y rediseño

Hace unos días pasé una propuesta de trabajo y, entre los textos, incluí la palabra rediseño, ya que consideraba que el objeto de dicha propuesta era rediseñar el producto que me presentaban.

Mi sorpresa fue que las personas que recibieron el documento me preguntaron por el término y me dijeron: “No queremos un rediseño. Queremos hacerlo nuevo, que lo construyas partiendo de cero porque nos fiamos de tu criterio”.

Desconozco la experiencia que habían tenido con su producto y con el equipo que había trabajado en el mismo pero en sus palabras parecían esconder cierta aversión o rechazo a cualquier cosa que se pareciera a lo que ya estaba publicado. Sin poner foco en esa parte, está claro que un pequeño detalle como este me hizo pensar, una vez más, si la comunicación que establecemos con los clientes es la adecuada. Con una sola palabra podemos conseguir que el enfoque de nuestro trabajo gire 360 grados e incluso que no se entienda correctamente. ¿Y ahora qué, diseño o rediseño?

Diseño o rediseño

Hasta ahora, y valorando la idea que me estaban transmitiendo, un diseño implica la ideación, concepción y creación de una obra, objeto, producto… sin existencia previa y llevando implícito un proceso creativo propio, de planificación e innovación. No llega a ser una definición correcta puesto que no he hablado de la dimensión tecnológica, estética, funcional o afectiva del diseño. Tampoco me he referido a los contextos o las estrategias para hacer frente a las necesidades o intereses de usuarios/consumidores.

En definitiva, el diseño se convierte casi en una contribución individual, única e independiente que un inspirado, original y sensible diseñador “esculpe” entre impulsos divinos y cualidades artísticas sin precedentes.

Rediseñar, según este planteamiento, se convierte en algo secundario, en la actualización de una solución que ya existe. Sería esa operación de maquillaje que mejora, ilusiona lo justo y sale resultona en términos estéticos, puede que incluso funcionales y especialmente económicos. Pero por suerte eso no es lo que querían que hiciera.

¿Y ahora qué hago?

Siguiendo con estos argumentos, debía sentarme en mi mesa, desconectar todos los aparatos tecnológicos, eliminar cualquier distracción y comenzar desde cero a dibujar sobre un bloc de notas con ese carcomido lápiz que me acompaña en cada una de mis encomiables inspiraciones.

Pero antes de seguir por ese camino, que estaréis de acuerdo conmigo que no parecía muy correcto (entre otras cosas porque todos mis lápices están impolutos), se me ocurrió hacer una última consulta y es entonces cuando descubrí que, por suerte, ni diseñar ni rediseñar podían tener tal significado. Todo un alivio y una suerte.

Jan Michl, profesor emerito de Teoría e Historia del Diseño en la Oslo School of Arquitecture and Design (AHO) y profesor adjunto de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU), escribió en el año 2002 On Seeing Design as Redesign, un artículo (también disponible en español en la web del autor y en la revista argentina Ramona) donde disecciona los dos conceptos, diseño y rediseño. Este prolífico profesor ofrece en dicho artículo argumentos con los que concuerdo plenamente y que considero tremendamente valiosos para los profesionales del diseño.

Enfrentamos la palabra rediseño a aquello que llamamos nuevo diseño:

It is useful in all the situations in which designers want to distinguish between solutions that a firm or organisation already has and needs to improve, and those which the organisation plans to acquire and which – from the firm’s point of view – must be developed from scratch

El diseño como rediseño

A lo largo de la historia, la construcción y apropiación de la palabra diseño se ha asociado a la creación individual de un producto acabado, original y único, que no se ha visto influenciado por visiones, enfoques o soluciones ajenas.

Terms that we use in that context, expressions such as to be influenced, to be inspired, to take over a solution, to start out from, to build further on or to steal are used with an apologetic (or accusatory) undertone as though they implied a reprehensible lack of independence on the part of the designer, as though the designer ought really to be uninfluenced and indeed immune to influence by others, as though he ought to be 100% original in the sense of starting from scratch

Sin embargo, según relata el autor, el trabajo de un diseñador comienza donde otro diseñador o diseñadores terminaron. Incluso donde él mismo terminó. En este sentido, un diseño nunca finaliza ni puede convertirse en la solución definitiva.

De esta manera, y como eje principal de su artículo, cada rediseño que se hace de un producto complejo integra las soluciones aplicadas por otros diseñadores y, por tanto, el resultado está sujeto a una dimensión colectiva, evolutiva y cooperativa que muchas veces olvidamos.

Así pues, el problema está en concebir el diseño como una creación individual, aislada e imposible de cambiar o evolucionar. Un trabajo personal que no se puede compartir, que tiene nombres y apellidos o que es la marca indiscutible de mi particular y original proceso creativo o del de mi empresa. Pero no es así. Cada vez que diseñas, rediseñas. Cada vez que rediseñas, aportas un nuevo significado, un diseño que recoge las contribuciones anteriores para dar con una nueva solución inteligente y colectiva.

Con toda probabilidad no voy a explicar todo esto a mi cliente pero creo que, en parte, tenía razón. Él quería un diseño (nuevo) y yo se lo voy a ofrecer gracias al trabajo de las personas que crearon el producto que hoy en día aparece publicado. Gracias a todos esos diseñadores y colegas de profesión que crean, comparten, difunden y muestran su trabajo y me sirven de inspiración. Gracias a los cientos o miles de diseñadores que conforman la historia de la disciplina y de los que puedo aprender cada día. Gracias a la posibilidad que tenemos hoy en día de buscar y encontrar con una facilidad abrumadora artículos como el de Jan Michl, “una exploración de un problema descuidado en la educación del diseño”.

En el mismo artículo, que considero de lectura recomendada y obligada para todos aquellos que quieran ser buenos diseñadores, se incluyen anotaciones muy curiosas sobre la teoría darwiniana con referencias a obras como Natural Theology de William Paley o El relojero ciego de Richard Dawkins.

Nota extensa: En este post hay dos mentiras muy gordas.

1- Las personas que me escribieron no utilizaron el final de la frase “…porque nos fiamos de tu criterio”. Lo he añadido yo porque me lo hicieron ver en las conversaciones que tuve posteriormente con ellos o, mejor todavía, por dar fuerza al conflicto dramático y acentuar la tensión y el duelo decisivo del protagonista. Esto es así.

2- El artículo lo tenía localizado antes de la anécdota. Bien es cierto que me vino a la cabeza cuando se me pidió que diseñara, en vez de rediseñar y tenía ganas de compartirlo. Pero vamos, que ni búsquedas, ni bloc de notas, ni lápices. Había que presentar y abordar el conflicto de alguna manera. Esto también es así.

Foto: The Oslo School of Architecture and Design.

Rediseño de la app de recetas de cocina ¿Qué Cocino Hoy?

La aplicación de recetas de cocina ¿Qué cocino hoy? se renueva por completo en su versión 3.0, iniciando un nuevo camino en la definición de producto, la interfaz de usuario y otras novedades que irán llegando en breve.

Qué cocino hoy login y registro
Inicio de sesión y registro de ¿Qué cocino hoy?

Esta aplicación, disponible en la App Store y en Google Play Store fue creada hace 6 años por Pablo Rey quien me contagió rapidamente su entusiasmo cuando me propuso trabajar la experiencia de usuario para esta nueva etapa de ¿Qué cocino hoy?.

Su startup fue seleccionada en la última ronda de inversión del Banco Sabadell en el marco de su programa BStartup 10. Han hecho buenos progresos, especialmente con el apoyo de Dídac Lee como mentor. Además, el historial acumulado de sus primeras versiones – más de 1.500.000 descargas y una posición relevante en la App Store y Google Play – y un modelo de negocio escalable resultan ser un gran atractivo, además de un potencial para futuras inversiones.

Si hay algo que puedo asegurar es que Pablo tenía las ideas muy claras. Solo faltaba ayudarle a dar forma a todas esas ideas, concretarlas en acciones específicas e introducirlas en una línea estratégica de la experiencia de uso que le permitiera crecer a corto-medio plazo. Para versiones mas avanzadas hemos planteado muy buenos propósitos pero será necesario previamente analizar los resultados y la aceptación de estas versiones iniciales.

Hemos intentado acercar el contenido de esta app multiplataforma a los usuarios, hacerlo mas accesible mejorando la navegación, la visualización de recetas y dando los primeros pasos hacia la creación de perfiles, control de la actividad, notificaciones o publicación de contenidos desde diferentes dispositivos. Como decía, actualmente no está todo operativo y hay muchas mejoras y cambios pendientes pero irán llegando progresivamente.

El cambio mas importante de esta app ha sido pasar de off-line a online. Hasta la fecha, las cientos de recetas que estaban disponibles, eran accesibles sin conexión pero eso suponía un problema en el crecimiento de la propia aplicación. Ya sabíamos que ese cambio implicaría alguna molestia para usuarios que hacían un uso continuado o que habían almacenado un largo historial de favoritos. Pero por otra parte, y por aportar foco en usuario y contenido, además de favorecer el crecimiento como red social, en el equipo de ¿Qué cocino hoy? se decidió prescindir de la zona Premium y de la publicidad que había estado presente en versiones anteriores. Simplemente creando tu cuenta de forma gratuita la aplicación te da máxima funcionalidad y acceso a todos los contenidos.

quecocinohoy app
Destacados y vista del menú de perfil de usuario

En este sentido creo que los cambios nos han permitido destacar el gran atractivo de la aplicación: los filtros. Hacer una selección de recetas por ingredientes, por región o por dificultad aportan mucho valor y ponen énfasis en una de las funciones mas demandadas y utilizadas.

Que cocino hoy app filtros
Filtro por ingredientes

Otro aspecto importante de la actualización es el nuevo aspecto de las recetas con su cálculo de ingredientes o el acceso al audio que facilita la lectura. Esta opción cuenta con la posibilidad de seleccionar entre voces de hombre y mujer en castellano de España o de Latinoamerica.

receta en Qué cocino hoy
Mis recetas y parte de la vista de una receta en ¿Qué cocino hoy?

En breve introduciremos también la integración de comentarios o la publicación de recetas desde el móvil o la tablet. Incluso se avecinan otra cuantas mejoras que estoy seguro aumentarán el interés de todos los usuarios y afianzarán el crecimiento de ¿Qué cocino hoy?. De momento, todo el equipo está muy satisfecho de haber conseguido casi 10.000 usuarios registrados y mas de 3500 recetas en su primer mes tras el lanzamiento de la nueva versión. Todo un logro en este sector tan activo y que incorpora a grandes empresas del mundo de la cocina.

Si eres de los que te gusta la gastronomía y la cocina en esta app encontrarás muchas ideas nuevas e inspiración. También podrás compartir tus recetas y dejar que el resto de chefs las valoren o las comenten. Como decimos en la app, es el momento, entra hasta la cocina y aprende, recupera viejas costumbres o comparte los pequeños secretos de la gastronomía. Volverás a cocinar.

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