Caricaturas de Jason Seiler

Jason Seiler es un ilustrador y caricaturista muy conocido por sus trabajos para diversos medios impresos, especialmente aquellos que siguen apostando con fuerza por la ilustración como recurso poderoso de comunicación (Business Week, Time, The New York Times, The New York Observer…) .

Pero especialmente destaca por sus originales caricaturas.

Alfred Hitchcock por Jason Seiler

Ha inmortalizado a muchos personajes famosos y lo mejor es la aparente simplicidad de su producción en formato digital.

A traditional painter at heart, I love working with oil, acrylic and watercolor. However, due to the fast-paced world of publishing, I have taught myself how to paint digitally using a Wacom, 21” Cintiq. This amazing piece of technology allows me to work naturally, intuitively drawing and painting directly on the LCD display. My technique when painting digitally is very similar to the way I paint with oils or acrylics. I tend to work from dark to light, focusing mainly on values and color harmony. I never use any form of photo manipulation.

Jason Seiler en acción

Recomiendo la lectura completa de la reflexión que presenta en el proyecto Caricatures, en su portfolio en Behance, sobre el mundo digital y sobre las características de su técnica.

Allí también podrás encontrar más caricaturas que se suman al repertorio de imágenes que puedes encontrar de este ilustrador en Internet, buena parte incluidas en sus libros y DVDs.

Caricatura de Jason Seiler

Ilustración-caricatura de Jason Seiler

Una ocurrencia común mientras trabajamos

A common work occurrence by Loldwell

La imagen lo dice todo y la rescato de de Labnotes aunque la idea original es de Loldwell. Una realidad como un piano con la que muchos nos sentiremos identificados.

Comienzas a trabajar y decides escuchar música. De pronto una distracción en Internet te hace bajar el volumen o pausar aquello que estás escuchando, bien para concentrarte o para escuchar cualquier otra cosa desde el ordenador.

Sigues trabajando y después de dos horas, más o menos, te das cuenta que no has estado escuchando nada a pesar de tener los auriculares puestos (sin auriculares no tiene tanta gracia pero también vale). Vuelves otra vez a poner la música y sigues trabajando. Y así continua el bucle.