Percepción visual e interfaces

La percepción, como función superior del cerebro, no constituye en sí misma un registro pasivo de estímulos externos. La atención, la memoria, la emoción o la experiencia influyen decisivamente en aquello que percibimos y son procesos dependientes entre sí. Incluso aprendemos a percibir y mejoramos nuestra capacidad perceptiva mediante la experiencia.

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Foto: @lisa_indever

La sensación, por su parte, es un procesos fisiológico diferente que puede producirse automáticamente pero no es aprendido. Si perdiéramos nuestra capacidad perceptiva pero conserváramos nuestras sensaciones, frente a una interfaz seríamos capaces de detectar o discriminar acontecimientos o elementos visuales pero no seríamos capaces de reconocerlos. Incluso la discriminación requeriría más tiempo ya que tendríamos que examinar todos los elementos y procesarlos de manera serial, uno a uno.

El uso del concepto percepción está asociado al conocimiento que tenemos de aquello que proviene inmediatamente del uso de los sentidos. Una actividad constructiva que implica diferentes procesos cognitivos. Tanto es así que el tiempo para percibir un objeto o varios va a depender de su complejidad y de la actividad de nuestra mente para recordar ideas, organizar información y pensar en el significado de las sensaciones.

Las percepciones de las personas son variadas e incluso si llegan de uno u otro sentido se pueden admitir grados de desarrollo. De esta manera, ver o tocar algo ofrece un conocimiento mejor de las cosas que el que nos puedan ofrecer el oído, el olfato o el gusto.

Percepción visual

Cuando percibimos algo activamos un proceso de selección para no sobrecargarnos de estímulos y prestamos atención a aquello que resulta significativo o relevante para nosotros. Pero no hay duda que la atracción que puedan ejercer los contenidos, las cualidades de los elementos y su relación con nosotros y con el resto de elementos condicionan ese proceso selectivo. Una mancha de color en una posición determinada o un sonido más intenso, dependiendo de las circunstancias, pueden ejercer más atracción. Pero si el conjunto no acompaña con una organización equilibrada y un orden visual, el propósito puede difuminarse.

wireframe by Matt Killy
Product page wireframes by Matt Killy

Si fijamos nuestra vista en un nuevo diseño de interfaz, observaremos un pequeño mundo de objetos, de elementos que poseen forma, color, tamaño, posiciones o distancias y que mantienen entre sí relaciones espaciales. Pero toda percepción visual exige un proceso en el tiempo y toda una actividad y desarrollo mentales que pueden dar lugar a diversas interpretaciones y relaciones de significado. En el caso que nos ocupa, las interfaces, ¿Qué factores puede influir decisivamente en nuestro proceso perceptivo?

Experiencias y expectativas

Los usuarios de cualquier producto o aplicación no son usuarios pasivos. La información que aportan a partir del conocimiento ya adquirido, sus experiencias previas y sus expectativas van a dar forma a sus percepciones o podrán ser una influencia determinante. Construimos nuestras percepciones a partir de una relación establecida entre el presente y el pasado.

De la misma forma, la percepción es algo que está lleno de expectativas conscientes e inconscientes. Vemos lo que esperamos ver ya que la expectativa conformada por nuestros recuerdos de lo que ya hemos visto con anterioridad resulta vital para percibir algo. Nos enfrentamos a cada interfaz con un historial de experiencias personales, incluso sociales y culturales, que han moldeado nuestra visión. Con un conjunto de modelos mentales que estamos dispuestos a corregir y actualizar, siempre y cuando no afecten a nuestra manera de entender el mundo.

Podrá resultar confuso, para cualquiera de nosotros, un botón de “siguiente” en el lado izquierdo de la pantalla durante un proceso secuencial por pasos ya que puede perder su significado y sentido de acción. Aunque, como ya he dicho antes, todo va a depender del contexto y de las expectativas de nuestros usuarios.

Guided Tour by Behnaz Babazadeh
Guided Tour by Behnaz Babazadeh

El contexto

Cuando profundizamos un poco mas en nuestra percepción visual y vamos más allá de las propiedades mismas de las cosas (líneas, bordes, formas, posiciones, color…) o de su consideración como elementos aislados, descubrimos que la experiencia perceptiva es dinámica y está sujeta a relaciones e interacciones entre todos esos elementos o a la definición de otras variables que es importante valorar.

Como diseñadores, por ejemplo, valoramos el contexto, especialmente el contexto de uso, para determinar cómo va a ser una experiencia determinada. De esa manera, reducimos o aumentamos la información relevante o necesaria, priorizando y generando una navegación acorde con el dispositivo, el entorno, el perfil del usuario… Como describe Brian Fling, el contexto físico puede condicionar nuestra actividad. El contexto de acceso condiciona por su parte nuestra disponibilidad. Pero… ¿Qué hay del contexto emocional?. El contexto emocional condiciona la experiencia.

Si los usuarios han completado con éxito una tarea estarán más receptivos y prestarán mayor atención a las informaciones o elementos que aparezcan en pantalla. Si, por el contrario, el sistema no ha sido capaz de permitirle un acceso o de lograr con éxito una tarea, no será un buen momento para distraer su atención con contenido inadecuado o poco cercano.

Podrás encontrar ejemplos de la falta de consideración del contexto emocional en muchos productos o servicios. Si realizo una transferencia con éxito en mi banco o si cierro sesión, éste tendrá la ocasión perfecta para ofrecerme alguno de sus servicios porque he liberado mi atención, estoy receptivo e incluso puede que esté predispuesto a hacer una valoración positiva. Ahora imagina la situación contraria y observa como, después de fracasar en un intento de transferencia y sin el feedback oportuno por parte del sistema, aparece la oferta de un crédito junto a la pantalla de error. Por muy maravillosas que sean sus condiciones, puede convertirse en la peor acción del banco. Sin hablar del ruido visual que ese contenido puede provocar en la tarea que en ese momento estoy realizando.

Cajamar Logout
Logout en Cajamar

Objetivos y tareas

Nuestra percepción también se ve continuamente afectada e influenciada por nuestros planes y objetivos de futuro. Todo aquello que no esté relacionado con nuestro objetivo es filtrado y retirado de nuestra atención y nuestra mente.

¿Te has dado cuenta cuántos coches hay circulando en tu ciudad de la misma marca y el mismo modelo que tú acabas de comprar?. Incluso… ¿cuántos coches hay con el mismo color que tú has elegido?.

Nuestra sensibilidad visual hacia ese color o hacia un modelo determinado de coche ha aumentado y nuestra mente es sensible a ese tipo de información. La atención selectiva nos lleva a esta situación y, en ocasiones, nos lleva a inhibir cualquier otra información visual.

Prueba a pedir a alguien que te busque en un sitio web de viajes, una oferta a Menorca para dos personas en julio. Acabas de definir la tarea y el único objetivo de esa persona, una vez esté navegando por el sitio, es localizar las palabras “vacaciones”, “oferta”, “Menorca”, “julio”. Me gustaría pensar que los diseñadores de aerolíneas, agencias… están aplicando a cada momento este juego de reconocimiento asociado a objetivos específicos o a expectativas marcadas por los usuarios.

ofertas en la web Atrápalo
Distribución de la información y de ofertas en Atrápalo

Diseñando interfaces

Intentando resumir los puntos tratados, dejo algunas conclusiones:

  1. Conoce a tus usuarios y valora su experiencia previa y el conocimiento que poseen antes de diseñar. Nuestros ojos son unos magníficos receptores de estímulos y sensaciones pero lo cierto es que todo el proceso visual está completamente afectado e influenciado por nuestros procesos cognitivos.
  2. Nuestras interfaces deben ser consistentes. Será una manera de hacer frente a la experiencia que ya tienen tus usuarios pero también de facilitarles un aprendizaje efectivo y de ajustarse a sus expectativas. Utilidad, reconocimiento, atención y facilidad de uso serán la consecuencia de una interfaz consistente y que respete los estándares en diseño.
  3. Define los objetivos de tus usuarios. Puede que estos objetivos sean muy variados pero si sabes que van a influir en su proceso perceptivo, no dejes de trabajar con ellos. Incluso puede que la activación de ciertos estímulos visuales condicionen las reacciones de tus usuarios y los pensamientos dirigidos hacia ciertas metas.

 

2 comentarios en “Percepción visual e interfaces”

  1. hemos estado tantos años llenos de luces, colores y expuestos a una saturación excesiva de efectos visuales, que hemos tardado muchisimo tiempo en darnos cuenta que desde las cosas sencillas aplicando un mínimo elemento destacado conseguimo atraer la atención visual a donde queremos. Muy buen post.

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