I love UX Design

Un tweet de @tona_monjo me lleva hasta este vídeo donde se explica de forma casi mágica el trabajo del diseñador de experiencia de usuario.

Puede que Jorge Arango tenga razón cuando señala en Infotectura que todo parece una mofa hacia el trabajo técnico y metodológico del profesional UX.

Pero me gustaría pensar que ese aire onírico y a la vez tan vital del vídeo sea una representación tremendamente gráfica y metafórica de la plena satisfacción del usuario al interactuar con el producto o servicio que hemos diseñado.

Aunque… si algo tiene de mágico la UX es que no todos logran ese objetivo.

Me parece interesante en esta línea una de las últimas referencias de Donald Norman en su libro Living with complexity, donde se habla del complicado proceso para lograr percepciones y valoraciones positivas que den lugar a buenas experiencias de uso. Algunas frases lo dicen todo:

“If you go to a good hotel and ask for something, you get it… If you go to a great hotel, you don´t even have to ask”.

“Great customer service should be based on dynamic principles rather than a rigid formula”.

Si cerramos los ojos ¿por qué no podemos andar en línea recta?

Las respuestas a esta pregunta son tremendamente dispares.La situación meteorológica, la asimetría de nuestro cuerpo, nuestro cerebro o nuestra visión puede que influyan en este hecho observable.

Pero, en opinión del científico alemán Jan Souman (Walking Straight into Circles), puede que todas sean validas y que sean diversos los factores que expliquen esta cuestión.

imagen de una persona andando con los ojos cerrados

Jessica Goldstein y Maggie Starbard, de NPR, indagaron el año pasado en este extraño misterio recogiendo no sólo el artículo donde el señor Souman describe su trabajo , sino también otros materiales como un magnífico vídeo realizado por Benjamin Arthur y Robert Krulwich.

Aunque todo esto haya sido difundido por la red hace un tiempo, me apetecía referenciarlo por la cantidad de hipótesis que pueden plantearse.

En este otro vídeo de DarErste.de, nuevamente científicos alemanes buscan extraer conclusiones a partir de experimentos realizados sobre grandes extensiones como puede ser el desierto (por desgracia está en alemán pero es curioso observar, entre otras cosas, el tipo de pruebas y los dispositivos utilizados).

Ahora, lejos de cualquier explicación científica, no te pierdas los comentarios del personal en Meneame al post publicado por Gizmodo.

¡Qué desparpajo y qué arte!

El teléfono más simple del mundo

Este titular tan propio de un Record Guinness me permite presentaros el John´s Phone, un teléfono del que nos hablaba la gente de IntoMobile y que, sin dudarlo, le han colocado el cartel del dispositivo más simple del mundo.

John´s Phone

Pero no han sido ellos quiénes han descrito el teléfono de esta manera. Es la propia compañía que lo fabrica quien ha decidido ofrecer al mundo algo simple, sencillo, capaz de cumplir únicamente la función más solicitada: realizar llamadas.

If you love it simple, you fancy a John´s Phone.

No se pueden memorizar números, no tiene agenda, no tiene cámara y ni siquiera registra las últimas llamadas entrantes o salientes. Pero aunque no lo creas sirve para llamar.

En este sentido, y comparándolo con otros miles de teléfonos que hay en el mercado,  alguno dirá que es un teléfono aburrido. Incluso muchas personas no lo comprarían por ser extremadamente simple.

vista de la SIM de johns phone

Ya no digo nada si a esto le sumamos la agenda física que incorpora el teléfono “a sus espaldas” junto con un pequeño bolígrafo. Pensarías que te están tomando el pelo.

address book John´s Phone

Pero no es así. “El equipo de John” no se ha vuelto loco y tampoco quiere que sus usuarios se desesperen o enloquezcan con cientos de funciones. Ellos saben que sacar la agenda significa olvidarse de muchas de esas funciones y, recuperar esos artefactos del pasado como son el papel y el bolígrafo, les acerca más a una población descolocada con la irrupción de la tecnología.

this makes John’s Phone perfect for older users too

¿Pero cuando hablamos de simplicidad del dispositivo de qué estamos hablando?.

En mi opinión hay varias razones para calificarlo de esta manera:

-Reducción de funciones: Es la mayor evidencia por la cual pocas compañías o proveedores de telefonía lo comercializarían, aunque haya intentos por cubrir ciertos segmentos de población. Las personas que usan el teléfono móvil sólo para llamar no son los clientes que más gustan. Si el beneficio está en los usos secundarios es normal que los terminales que nos vendan superen los doce botones.

-No hay estados ocultos: De la reducción de funciones se deduce que mirando el teléfono nos hacemos una idea real de cómo está funcionando. No hay funciones ni estados ocultos. No hay accesos a menús que nos digan cómo está configurado nuestro dispositivo y tampoco es necesario acceder a nuevas pantallas. Sólo hay una y tiene sus indicaciones claras, limitadas y siempre visibles.

pantalla del Johns Phone

-Cada botón tiene una función: Aprovechando la primera característica y recuperando en parte la segunda, es posible conseguir que el número reducido de botones del teléfono tengan una sola función. Si cada botón hiciera múltiples cosas la necesidad y el esfuerzo de comprender el aparato serían mayores y la confusión quizás aumentaría. A esto le añadimos la imposibilidad de confundir botones por estar bien colocados, etiquetados y representados visualmente.

-El teléfono no parece complejo ni complicado: Este es un punto importante que muchos fabricantes no valoran adecuadamente. Las cosas pueden parecer simples sin serlas o, al contrario, pueden parecer complejas sin resultar serlo. En este caso, el producto cuenta con un diseño agradable que facilita el acceso a todas las funciones a partir de jerarquías visuales y posicionamientos coherentes. Un ejemplo: la rueda para subir y bajar el volumen está en la parte superior izquierda. Puede ser manejada con el dedo gordo de nuestra mano izquierda mientras marcamos un teléfono con la derecha.

manejo del Johns Phone

Podríamos seguir describiendo características que hacen de este teléfono un producto simple. De la misma forma podríamos advertir infinidad de carencias, defectos y errores. Pero es importante aclarar que un producto simple no es, en consecuencia, un producto usable.

El esfuerzo de reducir funciones y mantener los aspectos más significativos y relevantes de un producto es un proceso orientado a facilitar su uso continuado, evitando distracciones y dejando que el usuario sienta el control.

Cubrir de la forma más eficiente las necesidades de un perfil de usuario muy concreto implica, como decíamos en el Informe APEI, “reducir la complejidad a su nivel óptimo, a una complejidad necesaria, funcional, irreductible”.

En mi opinión este teléfono parece responder a esta “simplejidad“.

Ahora sólo queda una última pregunta. Este teléfono, diseñado por John Doe Amsterdam y fabricado en China, ¿funcionará en España?.

Short stories: The Deep

La descripción de esta animación es clara: objetos de metal del pasado cobran vida en las profundidades del mar. Llaves, sacacorchos, brújulas o cadenas son las nuevas especies del mar que, gracias al Stop Motion, adoptan comportamientos variados e interactúan con elegancia y vistosidad.

Imagen de previsualización de YouTube

El autor de este trabajo es PES. Cuenta en su haber con otras animaciones y campañas publicitarias que han obtenido numerosos premios y reconocimientos. No dejes de visitar su página para conocer otras historias creativas como Western Spaghetti, Pee-Nut o Roof Sex.

De Harvard University a "Google University"

Matt Welsh explica en su blog, con mucha claridad, su nueva situación como trabajador de Google, haciendo una comparativa con la actividad que desarrollaba en su anterior puesto de trabajo.

Esta reflexión no me parecería interesante si no fuera porque Welsh ha renunciado hace unos meses a su puesto de profesor en la Harvard University para dedicarse a tiempo completo a Google.

En anteriores posts explica las razones de su renuncia, dejando igualmente claro que no tenía ningún problema con la universidad ni con sus compañeros de trabajo (por si había alguna duda). Tanto es así que otro post del director del departamento, presentado en el mismo blog de Welsh, confirma la buena relación que existía.

Toda esta información me parece valiosa, especialmente si nos centramos en los detalles. En el fondo, y aunque no podamos comparar Harvard con cualquier otra universidad, y mucho menos con una universidad española, Welsh evidencia problemas e inconvenientes inherentes a toda institución universitaria y al propio sistema. Algunos ejemplos:

“First meeting of the day with random person visiting from a random company in Taiwan who will never give me any money but wants me to spend half an hour explaining my research projects to them in extraordinary detail”.

“Realize that I have to give lecture in half an hour. Pull up lecture notes from last year. Change “2009” to “2010” on the title slide. Skim over them and remember that this lecture was a total disaster but that I don’t have time to fix it now”.

“The cynical view is that as an academic systems researcher, the very best possible outcome for your research is that someone at Google or Microsoft or Facebook reads one of your papers, gets inspired by it, and implements something like it internally”.

“Academics have a lot of freedom, but this comes at the cost of high overhead and a longer path from idea to application”.

Debajo de ese magnífico discurso sobre el valor de las mismas como motores de cambio, lugares de experimentación y creatividad o escaparates de innovación, subyace una cultura del inmovilismo que no debe su crecimiento unicamente a la tradición.

El propio sistema se pervierte a sí mismo hablando de acreditaciones, artículos científicos y carreras docentes, alejándose inevitablemente de la realidad social que le toca vivir y jugando al desorden y la improvisación con miles de oportunidades que llaman a su puerta.

No se puede generalizar ni con una bandada de gansos pero…forzando la generalidad, si te dedicas a escuchar, a mirar, a leer… entenderás porqué el verdadero valor de la universidad se escapa.

Por suerte… no pasa nada… siempre hay tiempo para reaccionar.