No olvides poner un bibliotecario en tu vida académica

Algo así viene a decir el “Personal Librarian Program” de la Drexel University, un programa fantástico que ayudará a revitalizar nuevamente el gran trabajo de los bibliotecarios en esta y otras universidades.

A cada estudiante se le asigna un “bibliotecario personal” que le guiará en su proceso formativo e investigador. Un nuevo enfoque muy interesante, sobre todo para los estudiantes de primer año, grandes usuarios de Internet y de todo tipo de buscadores pero con escasas habilidades para encontrar de forma eficiente las preguntas o respuestas a cada nuevo reto universitario.

No se trata de recolocar al personal buscándoles ocupaciones pasajeras. En mi opinión, este tipo de iniciativas forman parte del proceso de adaptación que toda profesión ha sufrido y sufrirá con el paso de los años. No deja de ser consecuencia de la extensión cada vez mayor de los productos y servicios digitales.

Quizás sea un buen momento también para recuperar ciertos valores olvidados como el trato, la cercanía o la interacción en estos espacios. Ciertas exigencias técnicas, incluso tecnológicas, pueden ser deshumanizantes y acaban por ser un  impedimento en la relación con el entorno. Así es como lo ve el director de la biblioteca de Drexel:

Nitecki envisions the library as a learning enterprise, where librarians are deeply integrated as educators in the academic life of the campus, embracing Drexel’s mission of educating the leaders of the future. Drexel’s library will continue to serve students and faculty by offering reliable and convenient access to information, through services at its three campus libraries, and virtually through websites and other Internet “locations.” But it will also build partnerships with faculty and other experts in technology and pedagogies to develop tools, assess learning, and create new knowledge.

Estoy seguro que no es el primer proyecto bibliotecario de este estilo y que en España también se están implantando programas estratégicos similares. Los bibliotecarios nunca han dejado de ser educadores, formadores y tampoco han perdido funciones con la llegada de nuevos sistemas, aplicaciones o entornos. Su labor va mucho más allá de la indexación, clasificación, búsqueda y recuperación de información.

Fuente | Fast Company

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