Hojear un periódico en Internet

suplementos en estantería
Desde hace unos meses estamos enfrascados en una investigación centrada en analizar la estructura, usabilidad y formatos de los periódicos on line con referencia impresa. Desde mediados de los ochenta, prácticamente todos los diarios españoles, comenzaron a apostar fuerte por la implantación de la tecnología digital como modo de autorregulación y adaptación a la revolución instrumental en los procesos de composición, producción y difusión de la prensa.

Algunos de estos diarios han comenzado por rediseñar sus espacios e implantar los sistemas de gestión integrada de los contenidos, agilizando la publicación on-line. Incluso ya nos encontramos en una fase mucho más avanzada donde los rediseños empiezan a ser el pan de cada día sin que en ellos prime en exceso la máxima adaptación al usuario.

El último caso ya comentado por el propio director del periódico fue el de elmundo.es que ya ha sido tratado por úsalo o véase además  pero otros ejemplos de rediseño son La Vanguardia o el ABC. Y es que, prácticamente, todos los periódicos nacionales son conscientes de la importancia que tiene estar en la red y hacerse notar de una u otra manera. Nuestro estudio pretende dar respuestas que nos permitan conocer la situación actual de este nuevo canal, orientando nuestro análisis a la forma de presentación de los contenidos, a las características o formato de los mismos, a su estructuración y diseño, y a la consideración que se hace de las convenciones y normas de usabilidad.

Todos teníamos en la cabeza la estructura que se ha planteado desde hace ya varios años en la mayoría de los periódicos presentes en la red y centrábamos todo nuestro análisis en dichas estructuras. El objetivo de este estudio está claro y sus conclusiones nos pueden marcar las directrices para poder elaborar una propuesta de rediseño periodístico on line.

Hasta que llegó Juan Carlos, nuestro aporte internacional en el laboratorio, y nos abrió los ojos hacia un nuevo modelo ya implantado en periódicos chilenos. Periódicos como La Tercera o Las Últimas Noticias (un periódico muy puesto en tecnología e innovación) presentan un formato de lectura completamente integrado en Flash que se asemeja en buena medida a nuestra forma real de leer un periódico. Lo llaman “Hojear el diario” o “papel digital” y constituye una formula interesante pero que, como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Sin embargo no es la única forma de acceder a los contenidos porque a pesar de que ofrezcan este formato sigue estando presente el sitio web con todas las características y prestaciones de estos espacios digitales.

De esta manera los inconvenientes se pueden pasar por alto sabiendo que siempre está la otra opción. Además este nuevo formato del que hablo no representa un esfuerzo inalcanzable para la mayoría de nuestros periódicos. No es más que volcar al estilo pdf (algo que ya hacen la mayoría de periódicos nacionales integrándolo en el apartado “edición impresa”) cada una de las hojas que diariamente se publican.
imagen de una de las páginas de un periódico chileno
A esto se le suma el conjunto de potencialidades ya conocidas por flash (zoom, efectos, calidad, etc.) y ya tenemos una alternativa más. Amen de todas las consideraciones en cuanto a usabilidad y accesibilidad la visualización de contenidos a través de este sistema es cómoda e intuitiva. Me gusta más la calidad de Las Últimas Noticias pero quizás la navegación resulte más confusa.

En ambos casos se permite pasar las páginas pero en el caso de La Tercera el realismo es destacable (hasta que das con ello claro, porque indicaciones no hay, excepto una breve ayuda). También en este último se agradece la presencia de una estructura general en forma de menú que corresponde con las secciones del periódico. En la parte superior los dos diarios integran un menú sencillo y aparente que nos ofrece entre otras cosas cambiar la vista.

Ahora la potencia de todo este montaje me parece que está en la publicidad. Cada página que integra un espacio publicitario permite el click inmediato para acceder a la página o al sitio específico del anunciante. No digo que sea mejor o peor a la que acostumbramos a ver desde hace años en Internet pero a mi me resulta menos incómodo.

Es un sistema limitado y quizás suponga un retroceso en nuestra forma de navegar en la red pues carece de las cuestiones más básicas: buscador (el que tiene nos remite al sitio web), vinculación de datos informativos, lectura aleatoria y no lineal, actualización constante, etc.

Pero ¿se imaginan levantarse por la mañana, acercarse a nuestro monitor de 19” y comenzar a hojear el periódico matutino, pasando página tras página?.

No es que hayan inventado la rueda y estoy seguro que al romper con esas cuestiones de las que hablaba seguramente muchos se lleven las manos a la cabeza pero, ¿aumentarían los periódicos el número de lectores on line ofreciendo su contenido encapsulado en Flash y con una formato de lectura tan cercano a la realidad?.

El famoso número mágico

El número mágico de MillerDesde el nacimiento de la psicología cognitiva y su exacerbado interés por desarrollar y tratar teorías sobre la forma que tenemos de procesar la información que recibimos, el tratamiento de los procesos mentales ha desempeñado un papel fundamental a la hora de explicar nuestra conducta frente al desarrollo web.
Una de las funciones mentales que más se ha trabajado ha sido el de la memoria y sus procesos de codificación, almacenamiento y recuperación de la información.

En 1956, uno de los pioneros de la cognición, George A. Miller, publicó un artículo donde trataba uno de los aspectos más importantes de la memoria operativa que es su capacidad limitada. El artículo titulado “The Magical Number Seven, Plus or Minus Two: Some Limits on Our Capacity for Processing Information”, afirmaba que nuestro límite en la memoria inmediata estaba en un número de unidades de información que oscilaba entre 5 y 9, o como siempre se ha dicho 7±2.

Sin duda la aplicación de este estudio puede realizarse a multitud de ejemplos de nuestra vida cotidiana. Teléfonos que no superan un número de 7 dígitos, contraseñas y nombres de usuario, códigos, direcciones, etc. Sin embargo el concepto “unidad de información” no fue definido completamente, de tal manera que una unidad podría ser un número, una palabra, una frase, un párrafo o un bloque de información.

Ahí es donde entran en juego nuestras estrategias mnemotécnicas, capaces de mejorar nuestros procesos de codificación al agrupar la información en unidades más significativas. El ejemplo más claro lo tenemos en la forma de recordar contraseñas asociándolas a hechos significativos de nuestra vida como cumpleaños, santos, nacimientos, defunciones (Dios, que macabro!), etc.

Hace tiempo que ya se habla de tecnología que podría ayudarnos en esta difícil tarea del recuerdo pero aun así seguimos asistiendo a la clásica pregunta “¿Cómo se llama tu mascota?” para acceder a nuestra información privada cuando la memoria falla. Por otra parte, hay otras cuestiones que tienen que ver con nuestro procesamiento y con el número limitado de unidades de información, como así reza la Ley de Hicks (el tiempo para tomar una decisión es directamente proporcional a la cantidad de opciones disponibles).

Todo esto llevado al terreno del diseño web representa un punto importante a tratar y que puede generar largos debates. Y siguiendo con el número mágico y con nuestra limitación cognitiva también se ha hablado de organizar los menús de navegación atendiendo a este criterio de tal manera que se garantice la efectividad de la comunicación. Sitios como openbank, rumbo o edreams (por enumerar algunos de los muchos que podrían servir de ejemplo) parece que sí han optado por no superar esa barrera en sus listados de portada.

Sin embargo en el caso de portales como ozú o yahoo de momento no parece preocuparles y prefieren solventarlo sumando elementos visuales significativos como un icono a cada elemento de la lista, algunos de los cuales dejan mucho que desear y sino vean el de “páginas amarillas” o el de “corazón” (¿corazón?). En este sentido me quedo con milanuncios que por lo menos han acertado un poquito más con la representación y con la funcionalidad.

No se si en la misma línea y bajo estas mismas premisas terra rediseño su portal eliminando el famoso listado naranja repleto de conceptos ligeramente ambiguos. Pero lo sorprendente es que ha optado por un diseño visual modulado, agrupando en bloques bien marcados todo el contenido. Pero aun así, ¿no creéis que a pesar de este tratamiento en bloques la sensación de sobrecarga permanece? ¿No será que hay un número superior a 7±2 componentes significativos que nos impiden procesar adecuadamente? (además de otras cuestiones visuales que ahora no vamos a tratar).

En cambio cuando se accede a páginas como craigslist, habitamos o loquo la sensación cambia y dentro de lo que significa un modelo de negocio tan definido como el de estas páginas existe un orden, un reconocimiento claro de bloques de información que aligera el diseño y evita una sobrecarga cognitiva innecesaria. Entre otras cosas porque también hacen un buen uso de los principios de organización de la Gestalt.

Las tres columnas situadas en la parte derecha (status, countries, us cities) de craigslist, puesto que son de carácter similar, están juntas y tienen el mismo fondo son agrupadas en una unidad. A esto se suma la posibilidad de seguir el listado alfabéticamente. En cualquier caso no creo que se pueda argumentar el éxito de los clasificados únicamente con cuestiones de este tipo porque existen otras muchas variables que se nos escapan y que quizás puedan ser también desencadenantes del éxito (ausencia de publicidad, alta probabilidad de satisfacer nuestra búsqueda, rapidez e inmediatez, retroalimentación,…).

Teniendo en cuenta que el sistema de procesamiento humano es un sistema limitado tanto en su estructura como en los recursos soy de la opinión que estudios como los de Miller y otros muchos psicólogos cognitivos deberíamos considerarlos más a menudo.