A vueltas con la toma de decisiones

Voy a cruzar dos referencias para seguir alimentando un asunto que me sigue pareciendo esencial para comprender nuestro trabajo o, simplemente, para comprendernos a nosotros mismos: la toma de decisiones.

Sobre este aspecto ya he hablado en otra ocasión y hubo comentarios que sumaban mas información y referencias imprescindibles. Pero veamos qué piensan de este tema Jared Spool y Dan Gilbert.

Jared Spool:The Anatomy of a Design Decision, charla en el Webstock de este año del fundador de User Interface Ingeneering. Spool hace un repaso por diferentes sitios web para dar a entender que las decisiones de los diseñadores marcan la diferencia entre un buen y un mal producto o servicio. Pero… ¿en qué apoyamos nuestras decisiones?¿instinto, experiencia, información, investigación?.

Jared Spool recorre 5 estilos sobre la toma de decisiones que van desde el Unintentional Design hasta el Experience Focused Design.

 

-Dan Gilbert: Why we make bad decisions, una de las charlas mas entretenidas de TED Global y que, aunque ya cuenta con unos cuantos añitos (es de 2005), sigue siendo muy inspiradora. El autor de Stumbling on Happiness describe unas cuantas teorías, paradojas, síndromes y estudios, en ocasiones sin llegar a nombrarlos pero dejando patente la realidad de nuestras decisiones cotidianas.

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Nuevamente vuelve la máxima “todo es relativo” y dependiendo de las personas, de los contextos, de nuestras percepciones o de nuestra manera de tomar decisiones en determinadas situaciones modificamos el valor de las cosas.

But in fact, to decide whether a Big Mac is worth 25 dollars requires that you ask one, and only one question, which is: What else can I do with 25 dollars? If you’ve ever gotten on one of those long-haul flights to Australia and realized that they’re not going to serve you any food, but somebody in the row in front of you has just opened the McDonald’s bag, and the smell of golden arches is wafting over the seat, you think, I can’t do anything else with this 25 dollars for 16 hours. I can’t even set it on fire — they took my cigarette lighter! Suddenly, 25 dollars for a Big Mac might be a good deal.

On the other hand, if you’re visiting an underdeveloped country, and 25 dollars buys you a gourmet meal, it’s exorbitant for a Big Mac. Why were you all sure that the answer to the question was no, before I’d even told you anything about the context? Because most of you compared the price of this Big Mac to the price you’re used to paying. Rather than asking, “What else can I do with my money,” comparing this investment to other possible investments, you compared to the past. And this is a systematic error people make. What you knew is, you paid three dollars in the past; 25 is outrageous.

 

La toma de decisiones y el exceso de opciones. Tómate tu tiempo

Hay artículos e investigaciones que dejan huella y, pasados unos años, siguen siendo una referencia y un apoyo importante para posteriores trabajos. Ese es el caso del artículo escrito por Kathleen D. Vohs, Noelle M. Nelson, Roy Baumeister, Brandon J. Schmeichel, Jean M. Twenge y Dianne M. Tice en 2008 titulado: Making Choices Impairs Subsequent Self-Control: A Limited-Resource Account of Decision Making, Self-Regulation, and Active Initiative.

Lo tenía guardado desde hace tiempo y, ahora que vuelvo a leerlo, no puedo por menos que compartirlo.

El artículo comienza con dos frases que invitan claramente a la lectura completa del documento:

The rich complexity of human social life is partly attributable to choice. Each day millions of people make multiple decisions.

Con estas dos afirmaciones ya tenemos mucho que pensar acerca de aquello que hacemos cada día, bien para nosotros mismos o para otros.

choices

Nos enfrentamos continuamente a numerosas opciones. Voy en coche, en autobús o en metro: pago en metálico o con tarjeta: me tomo una cerveza o un agua, mando este correo ahora o mañana. Sin entrar en decisiones mas trascendentales como elegir una carrera, viajar a otro país o dejar el trabajo por una novia en Argentina.

Está claro que tener opciones siempre es bueno. Pero cuando ese número de opciones es elevado, nuestro esfuerzo para tomar decisiones es mayor y, en consecuencia, puede que lleguemos a ser menos productivos o que nuestra capacidad para tomar la decisión acertada se reduzca considerablemente. Cuántos días dices eso de: ¡No he dado pie con bola! (no exactamente esta frase pero algo parecido).

En el diseño también. Lo decía Edward Tufte y lo recordaban en UsabilityPost:

Good design is about choice, and choice isn’t just about saying ‘yes’ to that one thing, it’s about saying ‘no’ to everything else, too.

Si estás diseñando en estos momentos, deberías saber que tus decisiones sobre millones de opciones van a provocar un resultado. Ese resultado no siempre estará sustentado en el consciente mas absoluto e incluso se puede producir a partir de una pequeña cantidad de información que extraemos de la experiencia (la experiencia de elegir).

De hecho, es posible que aquello que hayas diseñado se pudiera haber diseñado de otras mil maneras posibles sin que por ello tu resultado final sea mejor o peor. Es el tuyo. Al fin y al cabo, no siempre hay respuestas simples o soluciones únicas a un mismo problema.

En el mercado hay cientos de coches y, a pesar de tener todos ellos una gran cantidad de elementos y piezas en común (volante, palanca, pedales, freno de mano, warning, etc) su diseño nos permite elegir, tomar decisiones de compra e incluso saber qué coche nos gusta mucho y qué coche no podemos ni ver. Esto demuestra que los detalles son importantes y que cada decisión de un equipo de diseño puede generar reacciones muy variadas en nuestros gustos y preferencias.

El mejor consejo que siempre he escuchado es el de “tómate tu tiempo”, acompañado de otras frases célebres como “respira profundamente”, “date un paseo a ver si te despejas”, “déjalo para mañana que ya verás como es otro día”, etc. Esa sí que es la mejor decisión. No tener prisa, no arrepentirse y no lamentar tus decisiones.

Apresurarse, sentir la presión de cerca o no tomarse el tiempo que corresponde, solo por satisfacer a esos mismos que te presionan, inevitablemente va a derivar en una mala decisión.

 

La experiencia y las diferentes percepciones del tiempo

Steve Taylor nos cuenta en su libro Making time: Why Time Seems to Pass at Different Speeds and How to Control it que cuando éramos niños el tiempo pasaba lentamente y que a medida que envejecemos parece que se acelera. Es decir, la percepción del tiempo en la infancia es muy diferente a la que se tiene cuando se es adulto.

En las primeras etapas de nuestra vida el tiempo pasa muy despacio y tienes la sensación de hacer muchas cosas durante el día. Una vez superas una edad determinada todo sucede mas deprisa y el tiempo se convierte en tu enemigo del día a día.

Prueba a escribir la fecha de hoy y entenderás de qué se trata. Parece que fue ayer cuando escribías 2005 o 2008. Incluso no hace tanto que llevas escribiendo 2012 y solo quedan cuatro meses para terminarlo (entiéndase esta interpretación desde el lado mas optimista, si es posible). En este caso, a la explicación de Taylor tenemos que sumarle nuestra tendencia a percibir los acontecimientos recientes como más remotos de lo que son, y de percibir los acontecimientos lejanos de forma más reciente de lo que son (telescoping effect).

Taylor plantea incluso la existencia de dos vidas en el ser humano. Una hasta los 5 años y otra el resto de la vida. Su razonamiento es que en nuestros primeros 5 años experimentamos tantas cosas y de una manera tan intensa que podría superar a los 70,80,90… años restantes.

No hay duda que algo afecta a esta forma tan cambiante de entender y percibir el tiempo. El profesor William Reville, de la University College Cork, escribía hace unos días en irishtimes.com un artículo titulado Why does the return journey feel quicker? donde planteaba que esas modificaciones perceptivas están asociadas a variables como, por ejemplo, la cantidad de información que procesamos, el tipo de experiencia vivida, el número de experiencias nuevas que vivimos a cada momento o a la forma que tenemos de afrontarlas.

Los viajes de regreso parecen más cortos que los viajes de ida, dice el profesor Reville. Pero todos sabemos que si ese viaje de regreso es en avión, con turbulencias o con condiciones climáticas adversas, el tiempo se alarga enormemente.

And now, a little homework. Using the attentional gate model of prospective timing, explain why “a watched pot never boils”, why earthquakes feel longer than they are, and why the “return trip” always feels shorter.

La existencia de un tiempo único y absoluto, coincidente para diferentes observadores, viene a ser un argumento poco sólido cuando se piensa en Einstein y la teoría de la relatividad. De acuerdo con dicha teoría, nuestra percepción del espacio-tiempo es relativa y está sujeta a diferentes variables y circunstancias. De esta manera, entendiendo que todo depende de “observadores”/percepciones y contraviniendo los presupuestos de la mecánica clásica, ¿podríamos controlar el flujo del tiempo, alterarlo, aprender a dominarlo y expandirlo o contraerlo desde nuestro interior cambiando la forma que tenemos de experimentar cada momento de nuestra vida, de nuestra realidad?.

Pon tu mano sobre una estufa caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica bonita durante una hora y te parecerá un minuto. Eso es la relatividad. [Albert Einstein]

En boingboing.net también hacen una referencia al escrito del profesor Reville y a sus planteamientos sobre la duración del tiempo con un post titulado The neurobiology and psychology that connect summer vacation with your morning run.

Time is relative. Remember how each day in grade school (especially summer days) seemed to last for an eternity? Ever notice how it seems to take forever to travel a new route on your bike, while the return trip along the same path is done in the blink of an eye?

La cantidad de información que podemos procesar o la cantidad de información que nuestra memoria es capaz de almacenar puede que tenga mucho que ver en esto, por lo menos si lo enfocamos desde las teorías de la percepción.

Cuando somos niños acumulamos una gran cantidad de información sensorial que se extiende en el tiempo y lo “alarga”, lo “estira”, haciendo que nuestras experiencias sean intensas, duraderas. Todo nos sorprende, nos llama la atención y nos resulta fascinante. Sin embargo, de mayores ya no son tantas las cosas que nos sorprenden. Los edificios son edificios, un hormiguero es un hormiguero y sabemos que por las noches puede haber luciérnagas pero ya no las prestamos atención. Nuestras experiencias comienzan a ser familiares, habituales, rutinarias.

Por deducción, nuevas experiencias, nuevos retos, novedades y cambios en tu vida harán que el tiempo “vaya más despacio” y vuelva a alargarse como cuando éramos niños. Otra idea que plantea Taylor es aumentar “los tiempos conscientes” de nuestras experiencias. Recuperar nuestros momentos de extrañeza y asombro por las cosas aparentemente mas insignificantes o vivir el presente con intensidad capturando mas información y prestando mas atención a nuestro entorno.

Bajo un planteamiento diferente, el profesor Philip George Zimbardo, autor del conocido experimento de la prisión de Stanford, también ha dedicado buena parte de sus estudios científicos a describir nuestra percepción del tiempo a partir de diferentes perspectivas sociales o culturales. Para este profesor emérito de psicología, la perspectiva que tengamos del tiempo determina e influye en nuestra personalidad, en nuestras relaciones o en nuestra forma de enfrentarnos al mundo.

Sus estudios son muy interesantes aunque van mucho mas allá del propósito de esta reflexión. Aun así, no dejes de ver el divertido vídeo de Zimbardo donde hace gala de sus fantásticos argumentos sobre el tiempo y los husos horarios.

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RSA Animate – The Secret Powers of Time

 

La revolución cognitiva de Miller

Hace 6 años, comencé a escribir en este blog y mi quinto post, el famoso número mágico, hablaba del gran George Armitage Miller. Precisamente hace dos días Alicia escribió un comentario en este post recordando el reciente fallecimiento de este gran psicólogo y pionero en los campos de la  psicología cognitiva y la psicolinguística.

Las contribuciones de Miller fueron decisivas en la evolución de la psicología y sus estudios sobre los límites de la capacidad humana en el procesamiento de información abrieron las puertas de un sinfín de campos de conocimiento. Su “revolución cognitiva” significó el comienzo de una nueva etapa y el ocaso de la psicología conductista a la cual definió como “una emocionante aventura para la psicología experimental que a mediados de 1950 era evidente que no podía tener éxito”.

Su artículo mas nombrado y referenciado, The Magical Number Seven, Plus or Minus Two: Some Limits on Our Capacity for Processing Information, es tan solo una pequeña parte de su legado científico repleto de escritos sobre lenguaje, percepción, memoria o comunicación.

So Many Numbers
Imagen: re_birf

Sus últimos años como investigador y profesor de la Princeton University le valieron para impulsar el proyecto WordNet, una gran base de datos léxica del inglés utilizada como herramienta para la lingüística computacional y el procesamiento del lenguaje natural (PLN).

En una de las conferencias organizadas por la Association for Computational Linguistics, George A. Miller dejó patente su valor no solo como investigador y apasionado de la inteligencia artificial sino también su visión de futuro y su capacidad para entender el comportamiento del ser humano:

A dictionary is an extremely valuable reference book, but its familiarity tends to blind adults to the high level of intelligence required to read it. This aspect becomes apparent, however, when school children are observed learning dictionary skills.

Children do not respect syntactic category and often wander into the wrong lexieai entry, apparently in search of something they can understand. They also find it difficult to match the sense of a polysemous word to the context of a particular passage. And they repeatedly assume that some familiar word in a definition can be substituted for the unfamiliar word it defines.

The lexical information that children need can be provided better by a computer than by a book, but that remedy will not be realized if automated dictionaries are merely machine- readable versions of the standard printed dictionaries. Some suggestions for computer-based lexieal reference systems will be offered.

Anotación extraída de: Proceedings of the 10th International Conference on Computational Linguistics and 22nd annual meeting on Association for Computational Linguistics (ACL´84).

George Armitage Miller falleció el día 22 de julio de 2012 a la edad de 92 años en New Jersey.

Más información:
George A. Miller dies at 92; pioneer of cognitive psychology (latimes.com)
George A. Miller, a Pioneer in Cognitive Psychology, Is Dead at 92 (nytimes.com)
George A. Miller; helped transform the study of psychology; at 92 (boston.com)

La pureza de las formas geométricas

Un ejercicio muy sencillo que realizo de vez en cuando en mis clases cuando comenzamos a hablar de diseño consiste en pedir que, a partir de formas geométricas básicas, se llegue a la definición conceptual de un objeto, producto o servicio. Algo que pueda ser posteriormente utilizado como icono o como el inicio de una marca, la identidad, pero que, en su origen, sirva para dar sentido a un primer proceso de creación en diseño.

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Les permito combinar diferentes figuras geométricas, superponerlas, sumar o restar partes de las mismas pero siempre jugando con proporciones, simetrías, asimetrías… que den al conjunto un orden y equilibrio perceptual. Eso significa dibujar previamente en papel, dedicar tiempo a bocetar, medir, observar posiciones… En definitiva, elegir entre un universo de posibilidades. Al fin y al cabo, el diseño es elegir ¿no?. Y si nos ponemos mas exquisitos, saber elegir.

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El resultado nunca es fácil ya que “restringir” el proceso de creación siempre genera un “bloqueo mental” que impide que hagamos un uso correcto de la simplicidad para llegar a representaciones significativas de la complejidad. A esto se suma que es necesario comprender las leyes perceptuales y principios elementales del diseño (forma, posición, dimensión, orientación, relación, color…) para llegar a una correcta y equilibrada composición.

Reconozco que disfruto con este ejercicio y aprendo mucho ya que dedicamos algún tiempo a analizar y descomponer los trabajos realizados, corrigiendo y mejorando cada composición.

Alex Pankratov me ha dado una idea para este ejercicio que lo complica todavía mas. ¿Y si sólo utilizamos una única figura geométrica?. La propuesta de Pankratov puede verse en su propio avatar, un sencillo cohete espacial al que ha ido dando forma sumando círculos.

rocket_pankratov

Merece la pena hacer este esfuerzo de simplificación y buscar propuestas similares haciendo uso de rectángulos, cuadrados, triángulos…

Icono papelera

Las formas geométricas facilitan alternativas, abren posibilidades, definen el comienzo partiendo de un lenguaje puro y sobrio. Son ineludibles aunque eso no quita que podamos admitir su parcialidad.

Pero las buenas composiciones han sabido aprovecharse del saber geométrico y enriquecerlo hasta encontrar nuevos caminos, nuevas relaciones que no restringen, al contrario, aumentan el discurso morfológico.

Trabajos de Maria Corte

Trabajos de Maria CorteImágenes de María Corte

Memorias frágiles pero bien conectadas

Una percepción, un sentimiento o cualquier experiencia, aunque pertenezca irremediablemente al pasado, permanece en nuestra memoria y puede ser aprovechado por nosotros en cualquier otro momento (sin recuerdo el pasado es para todos una palabra sin sentido), aunque no necesariamente de la misma forma que se presentaron inicialmente.

Las relaciones asociativas (asociación por experiencia, por contigüidad, por contraste, por semejanza…) añaden la posibilidad de incorporar esas representaciones pasadas a cada objeto que vemos, oímos o representamos. De esta manera, la verdad y exactitud de nuestros recuerdos pueden verse facilmente alteradas si no contrastamos nuestros diferentes recuerdos o si no hacemos una autocrítica profunda de su valor.

When something happens that’s notable and unique, or emotional and stressful, our brain tends to write it to our long-term memory. That’s good, but the way it’s written can lead to confusion later on. It’s something that police detectives and prosecutors know all too well.

Dr. Caroline Racine, a clinical neuropsychologist at the University of California San Francisco, says that our brains organize their neurons around associated features. If you recite a list of related words to a group–”dream, bed, midnight, tired”–and give it some time, most people will report they heard the word “sleep” in there.

“We base many of our memory judgements on information that seems familiar, even if we can’t specifically recall this,” Racine wrote in an email. “[So] if related information is introduced when discussing a particular memory, that information can be co-opted into that memory, because neurons that are firing together get wired as a specific memory.” The more that bundle of neurons is accessed, either for recalling or hearing the story again, the more real the fake parts will seem, according to Racine.

En: Is Your Memory Good Enough To Remember That You Read This?

Via @txemavalenzuela