¿Dónde van mis impuestos?. Visualización de la transparencia frente al 15M

Intentar dar una respuesta a esta pregunta en los tiempos que corren podría significar un serio problema. No tanto porque estemos hablando de datos que no puedan ser revelados como por la dificultad de interiorizar, comprender, interpretar toda la información por parte del ciudadano, especialmente cuando no es entregada adecuadamente.

Presupuestos Generales del Estado

Así, sin dejar de lado el movimiento 15M y los cambios exigidos por la ciudadanía en una democracia escasamente transparente y participativa (es decir en una escasa democracia), el movimiento hacia una accesibilidad de los datos públicos  ya debería haberse planteado hace muchos años.

Asuntos tan elementales como la claridad informativa de un gobierno o la transparencia plena que ahora reclamamos deberían ser características ineludibles de un estado democrático.

La tecnología nos puede ayudar a ser más trasparentes y es una gran mediadora en nuestro difícil proceso transformador de grandes volúmenes de datos. Pero otras veces constituye un problema porque evidencia la facilidad con la que ciertos problemas complejos pueden ser resueltos. Saber, por ejemplo, como se distribuye la riqueza de un país o dónde van a parar los millones de euros que maneja una administración pública serían un ejemplo de ello. Ejercicios de transparencia que hemos perdido por el camino pero que intentamos recuperar diariamente como señala Herbert G. Spencer:

Creo que eso es lo que ha pasado con la transparencia, como concepto y como valor artístico. Ha sido absorbida (para bien, espero) en su totalidad por la sociedad. Como diría Kandinsky, ha llegado a la base del triángulo y hoy es moneda de cambio, casi un commodity. La transparencia ha llegado a la vida diaria como valor que perseguir y construir, al estado como exigencia, a la política como un deber ético y a la administración en general como una estrategia de sostenibilidad.

Toda esa información disponible para el ciudadano pero pocas veces accesible genera automáticamente una ruptura de las garantías democráticas.

Proyectos como AbreDatos, Open Data ChallengeWhere Does My Money Go? en UK y su versión española – realizada por David Cabo (@dcabo ) – titulada ¿Dónde van mis impuestos?, vienen a reclamar precisamente eso. Un mayor análisis y transformación de los datos públicos colocándolos al servicio del ciudadano y mejorando su accesibilidad para alcanzar una imagen real de determinados aspectos políticos, sociales, culturales, económicos…. Por aquí creo que empieza el verdadero compromiso y la transparencia que se reclama en las calles.

abredatosyopendata

Fórmulas valiosas que aprovechan la creatividad y el buen hacer de tantos profesionales. Capturar datos – con todo lo que eso implica – comprender, procesar, visualizar y comunicar.

dondevanmisimpuestos

¿Pero qué gobierno estaría dispuesto a asumir la claridad expositiva de tantos datos públicos?. ¿Cómo dejar que cualquier ciudadano entienda la realidad tan rápidamente?.