Percepción visual e interfaces

La percepción, como función superior del cerebro, no constituye en sí misma un registro pasivo de estímulos externos. La atención, la memoria, la emoción o la experiencia influyen decisivamente en aquello que percibimos y son procesos dependientes entre sí. Incluso aprendemos a percibir y mejoramos nuestra capacidad perceptiva mediante la experiencia.

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Foto: @lisa_indever

La sensación, por su parte, es un procesos fisiológico diferente que puede producirse automáticamente pero no es aprendido. Si perdiéramos nuestra capacidad perceptiva pero conserváramos nuestras sensaciones, frente a una interfaz seríamos capaces de detectar o discriminar acontecimientos o elementos visuales pero no seríamos capaces de reconocerlos. Incluso la discriminación requeriría más tiempo ya que tendríamos que examinar todos los elementos y procesarlos de manera serial, uno a uno.

El uso del concepto percepción está asociado al conocimiento que tenemos de aquello que proviene inmediatamente del uso de los sentidos. Una actividad constructiva que implica diferentes procesos cognitivos. Tanto es así que el tiempo para percibir un objeto o varios va a depender de su complejidad y de la actividad de nuestra mente para recordar ideas, organizar información y pensar en el significado de las sensaciones.

Las percepciones de las personas son variadas e incluso si llegan de uno u otro sentido se pueden admitir grados de desarrollo. De esta manera, ver o tocar algo ofrece un conocimiento mejor de las cosas que el que nos puedan ofrecer el oído, el olfato o el gusto.

Percepción visual

Cuando percibimos algo activamos un proceso de selección para no sobrecargarnos de estímulos y prestamos atención a aquello que resulta significativo o relevante para nosotros. Pero no hay duda que la atracción que puedan ejercer los contenidos, las cualidades de los elementos y su relación con nosotros y con el resto de elementos condicionan ese proceso selectivo. Una mancha de color en una posición determinada o un sonido más intenso, dependiendo de las circunstancias, pueden ejercer más atracción. Pero si el conjunto no acompaña con una organización equilibrada y un orden visual, el propósito puede difuminarse.

wireframe by Matt Killy
Product page wireframes by Matt Killy

Si fijamos nuestra vista en un nuevo diseño de interfaz, observaremos un pequeño mundo de objetos, de elementos que poseen forma, color, tamaño, posiciones o distancias y que mantienen entre sí relaciones espaciales. Pero toda percepción visual exige un proceso en el tiempo y toda una actividad y desarrollo mentales que pueden dar lugar a diversas interpretaciones y relaciones de significado. En el caso que nos ocupa, las interfaces, ¿Qué factores puede influir decisivamente en nuestro proceso perceptivo?

Experiencias y expectativas

Los usuarios de cualquier producto o aplicación no son usuarios pasivos. La información que aportan a partir del conocimiento ya adquirido, sus experiencias previas y sus expectativas van a dar forma a sus percepciones o podrán ser una influencia determinante. Construimos nuestras percepciones a partir de una relación establecida entre el presente y el pasado.

De la misma forma, la percepción es algo que está lleno de expectativas conscientes e inconscientes. Vemos lo que esperamos ver ya que la expectativa conformada por nuestros recuerdos de lo que ya hemos visto con anterioridad resulta vital para percibir algo. Nos enfrentamos a cada interfaz con un historial de experiencias personales, incluso sociales y culturales, que han moldeado nuestra visión. Con un conjunto de modelos mentales que estamos dispuestos a corregir y actualizar, siempre y cuando no afecten a nuestra manera de entender el mundo.

Podrá resultar confuso, para cualquiera de nosotros, un botón de “siguiente” en el lado izquierdo de la pantalla durante un proceso secuencial por pasos ya que puede perder su significado y sentido de acción. Aunque, como ya he dicho antes, todo va a depender del contexto y de las expectativas de nuestros usuarios.

Guided Tour by Behnaz Babazadeh
Guided Tour by Behnaz Babazadeh

El contexto

Cuando profundizamos un poco mas en nuestra percepción visual y vamos más allá de las propiedades mismas de las cosas (líneas, bordes, formas, posiciones, color…) o de su consideración como elementos aislados, descubrimos que la experiencia perceptiva es dinámica y está sujeta a relaciones e interacciones entre todos esos elementos o a la definición de otras variables que es importante valorar.

Como diseñadores, por ejemplo, valoramos el contexto, especialmente el contexto de uso, para determinar cómo va a ser una experiencia determinada. De esa manera, reducimos o aumentamos la información relevante o necesaria, priorizando y generando una navegación acorde con el dispositivo, el entorno, el perfil del usuario… Como describe Brian Fling, el contexto físico puede condicionar nuestra actividad. El contexto de acceso condiciona por su parte nuestra disponibilidad. Pero… ¿Qué hay del contexto emocional?. El contexto emocional condiciona la experiencia.

Si los usuarios han completado con éxito una tarea estarán más receptivos y prestarán mayor atención a las informaciones o elementos que aparezcan en pantalla. Si, por el contrario, el sistema no ha sido capaz de permitirle un acceso o de lograr con éxito una tarea, no será un buen momento para distraer su atención con contenido inadecuado o poco cercano.

Podrás encontrar ejemplos de la falta de consideración del contexto emocional en muchos productos o servicios. Si realizo una transferencia con éxito en mi banco o si cierro sesión, éste tendrá la ocasión perfecta para ofrecerme alguno de sus servicios porque he liberado mi atención, estoy receptivo e incluso puede que esté predispuesto a hacer una valoración positiva. Ahora imagina la situación contraria y observa como, después de fracasar en un intento de transferencia y sin el feedback oportuno por parte del sistema, aparece la oferta de un crédito junto a la pantalla de error. Por muy maravillosas que sean sus condiciones, puede convertirse en la peor acción del banco. Sin hablar del ruido visual que ese contenido puede provocar en la tarea que en ese momento estoy realizando.

Cajamar Logout
Logout en Cajamar

Objetivos y tareas

Nuestra percepción también se ve continuamente afectada e influenciada por nuestros planes y objetivos de futuro. Todo aquello que no esté relacionado con nuestro objetivo es filtrado y retirado de nuestra atención y nuestra mente.

¿Te has dado cuenta cuántos coches hay circulando en tu ciudad de la misma marca y el mismo modelo que tú acabas de comprar?. Incluso… ¿cuántos coches hay con el mismo color que tú has elegido?.

Nuestra sensibilidad visual hacia ese color o hacia un modelo determinado de coche ha aumentado y nuestra mente es sensible a ese tipo de información. La atención selectiva nos lleva a esta situación y, en ocasiones, nos lleva a inhibir cualquier otra información visual.

Prueba a pedir a alguien que te busque en un sitio web de viajes, una oferta a Menorca para dos personas en julio. Acabas de definir la tarea y el único objetivo de esa persona, una vez esté navegando por el sitio, es localizar las palabras “vacaciones”, “oferta”, “Menorca”, “julio”. Me gustaría pensar que los diseñadores de aerolíneas, agencias… están aplicando a cada momento este juego de reconocimiento asociado a objetivos específicos o a expectativas marcadas por los usuarios.

ofertas en la web Atrápalo
Distribución de la información y de ofertas en Atrápalo

Diseñando interfaces

Intentando resumir los puntos tratados, dejo algunas conclusiones:

  1. Conoce a tus usuarios y valora su experiencia previa y el conocimiento que poseen antes de diseñar. Nuestros ojos son unos magníficos receptores de estímulos y sensaciones pero lo cierto es que todo el proceso visual está completamente afectado e influenciado por nuestros procesos cognitivos.
  2. Nuestras interfaces deben ser consistentes. Será una manera de hacer frente a la experiencia que ya tienen tus usuarios pero también de facilitarles un aprendizaje efectivo y de ajustarse a sus expectativas. Utilidad, reconocimiento, atención y facilidad de uso serán la consecuencia de una interfaz consistente y que respete los estándares en diseño.
  3. Define los objetivos de tus usuarios. Puede que estos objetivos sean muy variados pero si sabes que van a influir en su proceso perceptivo, no dejes de trabajar con ellos. Incluso puede que la activación de ciertos estímulos visuales condicionen las reacciones de tus usuarios y los pensamientos dirigidos hacia ciertas metas.

 

Diseño y rediseño

Hace unos días pasé una propuesta de trabajo y, entre los textos, incluí la palabra rediseño, ya que consideraba que el objeto de dicha propuesta era rediseñar el producto que me presentaban.

Mi sorpresa fue que las personas que recibieron el documento me preguntaron por el término y me dijeron: “No queremos un rediseño. Queremos hacerlo nuevo, que lo construyas partiendo de cero porque nos fiamos de tu criterio”.

Desconozco la experiencia que habían tenido con su producto y con el equipo que había trabajado en el mismo pero en sus palabras parecían esconder cierta aversión o rechazo a cualquier cosa que se pareciera a lo que ya estaba publicado. Sin poner foco en esa parte, está claro que un pequeño detalle como este me hizo pensar, una vez más, si la comunicación que establecemos con los clientes es la adecuada. Con una sola palabra podemos conseguir que el enfoque de nuestro trabajo gire 360 grados e incluso que no se entienda correctamente. ¿Y ahora qué, diseño o rediseño?

Diseño o rediseño

Hasta ahora, y valorando la idea que me estaban transmitiendo, un diseño implica la ideación, concepción y creación de una obra, objeto, producto… sin existencia previa y llevando implícito un proceso creativo propio, de planificación e innovación. No llega a ser una definición correcta puesto que no he hablado de la dimensión tecnológica, estética, funcional o afectiva del diseño. Tampoco me he referido a los contextos o las estrategias para hacer frente a las necesidades o intereses de usuarios/consumidores.

En definitiva, el diseño se convierte casi en una contribución individual, única e independiente que un inspirado, original y sensible diseñador “esculpe” entre impulsos divinos y cualidades artísticas sin precedentes.

Rediseñar, según este planteamiento, se convierte en algo secundario, en la actualización de una solución que ya existe. Sería esa operación de maquillaje que mejora, ilusiona lo justo y sale resultona en términos estéticos, puede que incluso funcionales y especialmente económicos. Pero por suerte eso no es lo que querían que hiciera.

¿Y ahora qué hago?

Siguiendo con estos argumentos, debía sentarme en mi mesa, desconectar todos los aparatos tecnológicos, eliminar cualquier distracción y comenzar desde cero a dibujar sobre un bloc de notas con ese carcomido lápiz que me acompaña en cada una de mis encomiables inspiraciones.

Pero antes de seguir por ese camino, que estaréis de acuerdo conmigo que no parecía muy correcto (entre otras cosas porque todos mis lápices están impolutos), se me ocurrió hacer una última consulta y es entonces cuando descubrí que, por suerte, ni diseñar ni rediseñar podían tener tal significado. Todo un alivio y una suerte.

Jan Michl, profesor emerito de Teoría e Historia del Diseño en la Oslo School of Arquitecture and Design (AHO) y profesor adjunto de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU), escribió en el año 2002 On Seeing Design as Redesign, un artículo (también disponible en español en la web del autor y en la revista argentina Ramona) donde disecciona los dos conceptos, diseño y rediseño. Este prolífico profesor ofrece en dicho artículo argumentos con los que concuerdo plenamente y que considero tremendamente valiosos para los profesionales del diseño.

Enfrentamos la palabra rediseño a aquello que llamamos nuevo diseño:

It is useful in all the situations in which designers want to distinguish between solutions that a firm or organisation already has and needs to improve, and those which the organisation plans to acquire and which – from the firm’s point of view – must be developed from scratch

El diseño como rediseño

A lo largo de la historia, la construcción y apropiación de la palabra diseño se ha asociado a la creación individual de un producto acabado, original y único, que no se ha visto influenciado por visiones, enfoques o soluciones ajenas.

Terms that we use in that context, expressions such as to be influenced, to be inspired, to take over a solution, to start out from, to build further on or to steal are used with an apologetic (or accusatory) undertone as though they implied a reprehensible lack of independence on the part of the designer, as though the designer ought really to be uninfluenced and indeed immune to influence by others, as though he ought to be 100% original in the sense of starting from scratch

Sin embargo, según relata el autor, el trabajo de un diseñador comienza donde otro diseñador o diseñadores terminaron. Incluso donde él mismo terminó. En este sentido, un diseño nunca finaliza ni puede convertirse en la solución definitiva.

De esta manera, y como eje principal de su artículo, cada rediseño que se hace de un producto complejo integra las soluciones aplicadas por otros diseñadores y, por tanto, el resultado está sujeto a una dimensión colectiva, evolutiva y cooperativa que muchas veces olvidamos.

Así pues, el problema está en concebir el diseño como una creación individual, aislada e imposible de cambiar o evolucionar. Un trabajo personal que no se puede compartir, que tiene nombres y apellidos o que es la marca indiscutible de mi particular y original proceso creativo o del de mi empresa. Pero no es así. Cada vez que diseñas, rediseñas. Cada vez que rediseñas, aportas un nuevo significado, un diseño que recoge las contribuciones anteriores para dar con una nueva solución inteligente y colectiva.

Con toda probabilidad no voy a explicar todo esto a mi cliente pero creo que, en parte, tenía razón. Él quería un diseño (nuevo) y yo se lo voy a ofrecer gracias al trabajo de las personas que crearon el producto que hoy en día aparece publicado. Gracias a todos esos diseñadores y colegas de profesión que crean, comparten, difunden y muestran su trabajo y me sirven de inspiración. Gracias a los cientos o miles de diseñadores que conforman la historia de la disciplina y de los que puedo aprender cada día. Gracias a la posibilidad que tenemos hoy en día de buscar y encontrar con una facilidad abrumadora artículos como el de Jan Michl, “una exploración de un problema descuidado en la educación del diseño”.

En el mismo artículo, que considero de lectura recomendada y obligada para todos aquellos que quieran ser buenos diseñadores, se incluyen anotaciones muy curiosas sobre la teoría darwiniana con referencias a obras como Natural Theology de William Paley o El relojero ciego de Richard Dawkins.

Nota extensa: En este post hay dos mentiras muy gordas.

1- Las personas que me escribieron no utilizaron el final de la frase “…porque nos fiamos de tu criterio”. Lo he añadido yo porque me lo hicieron ver en las conversaciones que tuve posteriormente con ellos o, mejor todavía, por dar fuerza al conflicto dramático y acentuar la tensión y el duelo decisivo del protagonista. Esto es así.

2- El artículo lo tenía localizado antes de la anécdota. Bien es cierto que me vino a la cabeza cuando se me pidió que diseñara, en vez de rediseñar y tenía ganas de compartirlo. Pero vamos, que ni búsquedas, ni bloc de notas, ni lápices. Había que presentar y abordar el conflicto de alguna manera. Esto también es así.

Foto: The Oslo School of Architecture and Design.

Rediseño de la app de recetas de cocina ¿Qué Cocino Hoy?

La aplicación de recetas de cocina ¿Qué cocino hoy? se renueva por completo en su versión 3.0, iniciando un nuevo camino en la definición de producto, la interfaz de usuario y otras novedades que irán llegando en breve.

Qué cocino hoy login y registro
Inicio de sesión y registro de ¿Qué cocino hoy?

Esta aplicación, disponible en la App Store y en Google Play Store fue creada hace 6 años por Pablo Rey quien me contagió rapidamente su entusiasmo cuando me propuso trabajar la experiencia de usuario para esta nueva etapa de ¿Qué cocino hoy?.

Su startup fue seleccionada en la última ronda de inversión del Banco Sabadell en el marco de su programa BStartup 10. Han hecho buenos progresos, especialmente con el apoyo de Dídac Lee como mentor. Además, el historial acumulado de sus primeras versiones – más de 1.500.000 descargas y una posición relevante en la App Store y Google Play – y un modelo de negocio escalable resultan ser un gran atractivo, además de un potencial para futuras inversiones.

Si hay algo que puedo asegurar es que Pablo tenía las ideas muy claras. Solo faltaba ayudarle a dar forma a todas esas ideas, concretarlas en acciones específicas e introducirlas en una línea estratégica de la experiencia de uso que le permitiera crecer a corto-medio plazo. Para versiones mas avanzadas hemos planteado muy buenos propósitos pero será necesario previamente analizar los resultados y la aceptación de estas versiones iniciales.

Hemos intentado acercar el contenido de esta app multiplataforma a los usuarios, hacerlo mas accesible mejorando la navegación, la visualización de recetas y dando los primeros pasos hacia la creación de perfiles, control de la actividad, notificaciones o publicación de contenidos desde diferentes dispositivos. Como decía, actualmente no está todo operativo y hay muchas mejoras y cambios pendientes pero irán llegando progresivamente.

El cambio mas importante de esta app ha sido pasar de off-line a online. Hasta la fecha, las cientos de recetas que estaban disponibles, eran accesibles sin conexión pero eso suponía un problema en el crecimiento de la propia aplicación. Ya sabíamos que ese cambio implicaría alguna molestia para usuarios que hacían un uso continuado o que habían almacenado un largo historial de favoritos. Pero por otra parte, y por aportar foco en usuario y contenido, además de favorecer el crecimiento como red social, en el equipo de ¿Qué cocino hoy? se decidió prescindir de la zona Premium y de la publicidad que había estado presente en versiones anteriores. Simplemente creando tu cuenta de forma gratuita la aplicación te da máxima funcionalidad y acceso a todos los contenidos.

quecocinohoy app
Destacados y vista del menú de perfil de usuario

En este sentido creo que los cambios nos han permitido destacar el gran atractivo de la aplicación: los filtros. Hacer una selección de recetas por ingredientes, por región o por dificultad aportan mucho valor y ponen énfasis en una de las funciones mas demandadas y utilizadas.

Que cocino hoy app filtros
Filtro por ingredientes

Otro aspecto importante de la actualización es el nuevo aspecto de las recetas con su cálculo de ingredientes o el acceso al audio que facilita la lectura. Esta opción cuenta con la posibilidad de seleccionar entre voces de hombre y mujer en castellano de España o de Latinoamerica.

receta en Qué cocino hoy
Mis recetas y parte de la vista de una receta en ¿Qué cocino hoy?

En breve introduciremos también la integración de comentarios o la publicación de recetas desde el móvil o la tablet. Incluso se avecinan otra cuantas mejoras que estoy seguro aumentarán el interés de todos los usuarios y afianzarán el crecimiento de ¿Qué cocino hoy?. De momento, todo el equipo está muy satisfecho de haber conseguido casi 10.000 usuarios registrados y mas de 3500 recetas en su primer mes tras el lanzamiento de la nueva versión. Todo un logro en este sector tan activo y que incorpora a grandes empresas del mundo de la cocina.

Si eres de los que te gusta la gastronomía y la cocina en esta app encontrarás muchas ideas nuevas e inspiración. También podrás compartir tus recetas y dejar que el resto de chefs las valoren o las comenten. Como decimos en la app, es el momento, entra hasta la cocina y aprende, recupera viejas costumbres o comparte los pequeños secretos de la gastronomía. Volverás a cocinar.

Descarga ¿Qué cocino Hoy? en Google Play Store
Descarga ¿Qué cocino Hoy? en App Store

 

La tecnología que construimos

The technology We Build es un breve documento audiovisual de Ben Glass y Tommy Girdwood, de la Concord Academy, que habla de las tecnologías de asistencia y de los proyectos que han desarrollado estudiantes del MIT. Éstos realizan un curso, Principles and Practice of Assistive Technology (PPAT), que consiste en desarrollar proyectos y crear productos tecnológicos, trabajando de cerca con personas con discapacidad que necesitan de las tecnologías de apoyo.

 

Entornos hipermedia educativos

En 2002 publique mi tesis doctoral que defendí posteriormente a comienzos de 2003. Ha llovido mucho desde entonces, especialmente en el tema que abordé: entornos hipermedia educativos.

En 2002 no tenía blog, no tenía web y me sentía un privilegiado porque accedía a Internet una o dos veces al día. Por entonces no publique nada online pero ahora que todo está a nuestra disposición a golpe de click, he encontrado aquel trabajo, aquella tesis doctoral.

Muchas de las ideas que allí exponía han sido superadas, integradas en planteamientos que, por supuesto, no se consideraban ni se mentaban en aquella época. De aquello me queda la satisfacción de haber trabajado en un área en la que sigo investigando y me sigo formando. Incluso muchas de las ideas que sigo rescatando de aquel trabajo me sirven para entender la realidad actual y dominar algunos aspectos fundamentales en la creación y diseño de productos digitales. Como me dijo uno de los miembros del tribunal (creo que era su manida frase para este tipo de actos), la tesis es el comienzo, no el final.

Para no perderla de vista y por si a alguien le interesa leer algunas de estas amarillentas hojas, aquí dejo el enlace: La organización de contenidos en entornos hipermedia educativos: propuesta metodológica.

tesis cover

La atención al cliente. Carta a Mapfre

Hace tiempo que soy cliente de Mapfre y estoy convencido que hay muchísimas personas haciendo un gran trabajo en esta compañía. Pero la última experiencia que he vivido con ellos me ha parecido decepcionante a la vez que insultante.

Me gustaría pensar que es una anécdota aislada pero reflexionando sobre ello creo que algo está pasando con el servicio al cliente de esta y otras empresas. Sus planteamientos parecen basarse en enfoques del pasado, en estrategias de captación, en programas de fidelización para llegar a ser los primeros pero, como reza aquella conocida frase, nunca los mejores. Ofreciendo productos competitivos, de calidad, y contando con una enorme red nacional creo que se están olvidando de lo mas básico, de lo mas importante: las personas.

Mapfre cuenta con presencia en mas de 40 países, con un deportista de élite, de reputación intachable, con el que ha llegado a acuerdos y patrocinios y con la participación en una prestigiosa prueba oceánica. A eso sumamos, entre algunos de sus puntos fuertes, un Programa de Ahorro y Servicios bajo el nombre “Te cuidamos” o una Fundación que trabaja y se esfuerza en pro de la seguridad vial, la prevención, la salud… Genial y, sin duda, laudable.

Todo eso es la “aseguradora global de confianza”, con sus inversores, sus accionistas, su cotización en bolsa y todas esas cosas que dicen que hace grande a una empresa.

Pero la aseguradora también es la trabajadora que habla por teléfono sobre la fiesta de cumpleaños de su hijo mientras esperas a ser atendido. La aseguradora son los dos trabajadores que comentan sus próximas vacaciones mientras esperas a alguien para peritar el coche. La aseguradora también es esa complicada y retorcida web donde consultar información (desactualizada) de tu cuadro médico. La aseguradora es un sistema capaz de entender que no eres un perverso rufián que va pidiendo pruebas médicas por placer o masoquismo. En definitiva, la aseguradora es mucho mas que la cara de un magnífico deportista, el dinero de un inversor o un eslogan bonito (Quizá por eso, hace bastante tiempo deje de entrar en un banco que me decía “Adelante” y que a la vez me prohibía hacer ingresos en caja).

Estoy cansado de leer sobre tendencias, estrategias y claves sobre el mejor y mas conveniente servicio al cliente. Cansado de oír hablar de métricas, datos, investigación, acrónimos infumables o palabras imposibles. Cansado de leer eslóganes creativos, inolvidables, memorables, que ni la propia empresa que los abandera se los cree. Cansado de ser cliente a ratos  y sufrir las promesas de creativos que venden grandes ideas que suenan bien pero que se quedan en los despachos, en la cartelería, en los miles de flyers o sitios web que despliegan. Ya sabemos que todo esto es la realidad actual pero lo de “personas que cuidan de personas” se nos ha olvidado o se nos ha ido de las manos. Añadiría incluso que lo más básico y elemental de la atención al cliente también se nos ha podido olvidar.

Si no fuera así, qué clase de servicio al cliente es ese que me dice “Te cuidamos” y cuando es la hora de cuidarme me ignora. Permitidme deciros que los eslóganes bonitos se trabajan primero desde dentro. Se interiorizan y se revisan para estar seguros que no predicas con ejemplos que te contradicen. Se trabajan en la compañía y desde la compañía para conseguir que eso que llaman Cultura de Servicio al Cliente (supongo que el acrónimo será CSC) se extienda a todos los niveles, hasta el último trabajador.

El problema es pensar que la atención al cliente es como el mando a distancia del televisor. No se diseña, no se analiza ni se mejora porque no vende pero luego resulta que es la parte mas importante porque controla, dirige y gestiona todo.

Señor@s de Mapfre,  ¿sería posible seguir siendo cliente de ustedes?. Pero no hace falta que “me cuiden” o que lleven a mi casa al mejor tenista del mundo. Tampoco lo intenten con un león o un erizo que conmigo eso no funciona. Si bajan el precio de mis seguros estupendo pero no quiero que modifiquen sus condiciones. No me manden encuestas de calidad ni me manden mas tarjetas o cartas (se lo pueden ahorrar si al menos diseñan o mejoran su web). Tampoco me interesan los sorteos de viajes, bicicletas o cenas para dos.

No hagan nada de eso porque en realidad, como consumidor y en los tiempos que corren, me conformo con ser atendido bien en cualquier oficina. Es fácil pero… ¿creen que sería posible?.